El Premio Riverón del 2017
Recuerdo a Pedro Luis Ferrer: Sé que en el mundo hay dolor / pero no es
dolor el mundo… Sin embargo, y con todo derecho, es al mundo del dolor al
que necesita asomarse estremecido este poemario Errático
animal, con el cual Jorge
García Prieto (La Habana, 1979) conquistó el Premio Francisco Riverón
Hernández de décima escrita en su edición del 2017.
El móvil de una tal elección no está en
epidérmicas circunstancias íntimas —que también, desde luego, sería válido
cantarlas—, sino en otra dimensión que nos recuerda al grande César Vallejo: Hoy sufro desde más abajo…
Apenas amanece Errático
animal, y ya nos dice Jorge:
La quietud de tanta prisa
lleva en su rostro mi cara
zurcida. ¿Será la escara
de este siglo que agoniza?
El rostro de la ceniza
da su jaque en el tablero.
Cuando nací lo primero
que trataron de callarme
fue aquel llanto por quedarme
con un rostro verdadero.
El sujeto lírico aquí no encuentra amparo. Se
sube, eso sí, a los hombros de su amargura vital, con ademán matizado de una
vitriólica imaginería:
Hoy me sobra una cabeza
no diré cuál, ya lo saben.
Es obvio que dos no caben
en una sola tristeza.
La guillotina francesa
tropicalmente en letargo
traen al jardín. Un amargo
pico de buitre en mi faz.
Brilla el filo. Luego: Chas.
(Con una sola me largo).
Con esa mordacidad que esgrime contra los demonios
invisibles que lo zahieren, este animal poético —nada errante como prefiere
titularse— busca incluso asidero en la literatura, y la literatura no hace sino
propinarle un nuevo desasimiento:
Repaso las sierpes, hace
doce Lorcas que no escribo
cuatro Vallejos que vivo
sin Bukowski que repase.
Virginia Woolf me rehace
los iris de gigoló.
Noches de un sí y nunca yo,
tardes con Sor Juana, intento
en vano entrar al convento.
Vargas Vila lo saqueó.
Jorge
García Prieto —por desdicha, no tan conocido antes como debió haber sido—
tiene una carrera literaria nada desatendible, con desempeños meritorios en el
ámbito de los talleres literarios y el activismo promocional comunitario, a lo
cual se suman reconocimientos, desde el 2007, en certámenes como el Premio de
Poesía Manuel Cofiño, el Rafaela Chacón Nardi (segundo lugar) y el Pinos Nuevos
(finalista en el 2012). Tiene publicado el libro Poemas subsidiados (2013) y textos suyos han aparecido en
antologías y revistas dentro y fuera de Cuba.
Le hace por fin justicia a su poesía este Premio
Francisco Riverón, pero, para no variar, un nuevo dolor ha de haberle obsequiado
la realización gráfica de su Errático
animal, al cual Ediciones
Montecallado no pudo dotar de las decorosas facturas a las que nos tenía
acostumbrados con la plasmación en papel y tinta de los anteriores poemarios
galardonados.
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