viernes, 1 de diciembre de 2017

La décima es un árbol en noviembre


A Marta Abreu y Miguel Hernández

Nos reporta la poetisa e investigadora Mariana Pérez Pérez, fundadora y conductora de la tertulia La décima es un árbol y representante del Grupo Ala Décima en la provincia de Villa Clara

 Fotos enviadas por Mariana.

POR MARTA ABREU Y POR MIGUEL HERNÁNDEZ:
«LA DÉCIMA ES UN ÁRBOL»

El 17 de noviembre fue celebrada la tertulia, como una acción más en la Semana de la Cultura Santaclareña, jornada que celebramos en noviembre alrededor del día 13, fecha en que naciera la patriota cubana Marta de los Ángeles González-Abreu Arencibia, o simplemente Marta Abreu (1845-1909). Pero el año ya está casi al terminar y era necesario recordar también a un hombre que destinó su salud y su vida «para la libertad», y en este 2017 el mundo está conmemorando el «Año Hernandiano», por los 75 años de su fallecimiento. Con textos y poemas acerca de estas dos grandes personalidades transcurrió la mayor parte del tiempo.


A la sección «La Poeta Invitada» hicimos volver, una vez más, a nuestra querida «Abuela», Caridad González Sánchez, por haber merecido el Premio a la «Mejor Décima del Catálogo rimado», entre las premiadas durante los diez años de su publicación. Como siempre, Caridad demostró su carisma en la lectura y el alto nivel de su poesía.

Otro momento de la tertulia fue la presentación del Catálogo rimado Nº 120, en el cual aparecen décimas de los contertulios habituales (Pedro Luis González Domínguez, Eloísa Font Ortega, Ludys Espinosa Harding, Iván Castillo Alfonso y Mariana Pérez) y de los colaboradores a distancia (Lázara Nancy Díaz García y Jesús Álvarez Pedraza). También fue incluido un soneto, ya que, a partir de este número, se abrió la posibilidad de escribir otras estrofas (rimadas) de nuestra lengua para diversificar y enriquecer la publicación.

Con «La Pieza del mes» pudimos disfrutar el arte del siglo xix francés en un busto de mujer, nombrado «La Maravillosa», que perteneciera a la colección de las poetas cubanas Flor y Dulce María Loynaz. Como siempre, el comentario ameno y bien documentado del museólogo Jesús Llorens León captó la atención de los presentes.

Una vez más, «La décima es un árbol», en su modestia característica, reunió a sus amigos para que el arte y la literatura cubanos, sin perder su identidad, se abran a la cultura universal.

Mariana Enriqueta Pérez Pérez
Santa Clara, 27 de noviembre, 2017




MARTA ABREU, LA BENEMÉRITA DE CUBA

Por Francisco Antonio Ramos García,
José Miguel Dorta Suárez
y Ángel Gabriel Carrazana Duardo

Marta Abreu, a pesar de ser la cubana más biografiada, es la menos estudiada y reconocida dentro de los fundadores de la nación. Se ha tratado de presentarla siempre como la gran benefactora de Santa Clara, pero Marta fue mucho más que eso, toda su vida la dedicó a hacer patria primero en su terruño de origen y después en la patria grande y, todo ello, recordemos, dentro de una sociedad machista donde las mujeres no tenían ni voz ni voto.

Ella supo burlar estas limitaciones que le imponían su condición de mujer y heredera de una cuantiosa fortuna. Provista de un fuerte carácter, primero supo imponerse a los convencionalismos de la época, y a sus propios padres, al casarse con un hombre más joven que ella y por demás pobre, en una época en que los matrimonios de la gente rica eran arreglados por conveniencias económicas, ella se casó por amor, siendo una de las primeras en dar un ejemplo de liberación personal que sería seguido por muchas en nuestro país.

Después, sencillamente y con el poder que le otorgaba su dinero, se dedicó a crear empleos para las mujeres, escuelas, asilos y hospitales para los pobres y los discriminados negros. Dar la libertad a sus esclavos y no solo eso, sino asignarles una pensión y convertirlos en obreros asalariados para que no quedaran desamparados, esto antes de que fuera abolida la esclavitud en Cuba. Soñó también con la creación de escuela de oficios en Santa Clara, hecho este último que no pudo concretar en vida.

La cultura y la ciencia no estuvieron fuera de su mira, construyó un excelente teatro, dotó a su ciudad del avanzado alumbrado por electricidad y contribuyó al funcionamiento de un observatorio meteorológico. Apoyó la carrera de eminentes científicos e intelectuales, baste mencionar a sólo tres de ellos: el destacado meteorólogo y maestro Julio Jover, el científico Carlos de la Torre, quien llegaría después a ser rector de la Universidad de La Habana, y la poetisa Luisa Pérez de Zambrana. Tampoco se olvidó de la memoria histórica y rindió homenaje a dos de los fundadores de la ciudad que la vio nacer con el levantamiento de un obelisco a los padres Conyedo y Hurtado de Mendoza, constituyendo este el primer monumento erigido en Cuba a sus naturales. Opinamos que todo lo expuesto anteriormente rebasa el concepto de benefactor y se acerca más al de revolución en las ideas, al de hacer patria, y no sólo con palabras, sino con hechos.

La patria grande tuvo en Marta a su mayor contribuyente económico durante el desarrollo de la revolución del 95, aportando más de 150 000 pesos, con lo cual alcanzaba para preparar para la guerra a un poco más de 7 000 hombres, de los 10 000 que había calculado Máximo Gómez harían falta para concluir la contienda en tres años. Todo esto con el mayor desinterés, pues no aceptaba bonos de la Tesorería del Partido Revolucionario Cubano. Ella no se dedicaba sólo a enviar los fondos, sino que arengaba a toda la colonia cubana residente en París a imitarla. Al mismo tiempo pagaba el salario del Delegado del Partido Revolucionario en esa ciudad y contribuía con la salida del periódico “La República Cubana”, que publicado en español y francés daba a conocer la verdad sobre lo que ocurría en Cuba. Los desterrados políticos en Ceuta, Chafarinas y Melilla tuvieron en ella a su mayor auxiliadora.

Al concluir la contienda, Marta, la que años antes había rechazado un título nobiliario español y la ejecución de un monumento a su figura, la que no permitió se le pusiera su nombre a ninguna de las instituciones que creó, se había convertido en la mujer más importante de Cuba, a la que todos sin excepción le rendían honores y no dudaban en acudir a ella, aunque no ostentara ningún cargo público, a la hora de pedir una opinión, un consejo o sencillamente para solicitar fondos para alguna empresa pública o particular. Máximo Gómez llegó a comparar la labor de Marta en la revolución a la misma altura que la suya.

Y a Marta le rindieron honores todos los cubanos, tanto en vida como después de su muerte y, duele decirlo, fueron más antes del 59 que después. Es la primera cubana a la que se erige un monumento, la primera a la que la filatelia honra con un sobre de primer día y una emisión postal de cuatro sellos, se publicaron seis biografías de considerable volumen e infinidad de folletos y artículos, se les puso su nombre a varias calles e instituciones médicas y de enseñanza. Incluso a la Universidad Central de Las Villas. A principio de los cincuenta se aprobó por el Senado de la República un Proyecto de Ley proponiendo que el día 13 de noviembre, el de su nacimiento, fuera declarado “El día de la Cubana Ilustre” para rendir tributo a las mujeres que más se destacaran en cualquier ámbito.

No obstante, y es justo reconocerlo, el pueblo de Santa Clara nunca la ha olvidado y desde hace más de dos décadas se inicia el día de su cumpleaños la Jornada de la Cultura Santaclareña, que contempla numerosas actividades en su honor, así tampoco permitieron los santaclareños que Santa Clara fuera sólo “La Ciudad del Che”, sino “La Ciudad de Marta y el Che”.

A partir del centenario de su muerte (2009) se rompió la inactividad de más de 50 años en el deber de todo cubano de rendir homenaje a Marta, efectuándose varias actividades en La Habana y Santa Clara, se develaron tarjas, la filatelia volvió a ocuparse de ella con dos sobres de primer día y una emisión de cuatro sellos, se han publicado dos biografías (aunque todavía no son ni con mucho la que Marta se merece, a pesar de las buenas intenciones y esfuerzo de sus autores), se han realizado varios documentales sobre su vida. La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas rescató un antiguo cuadro con su imagen y, al fin, más vale tarde que nunca, hoy se construye en sus predios un complejo monumentario en su honor que ya está en fase bastante adelantada.

Pero aún resulta inconcebible para nosotros que, a pesar de haberse recuperado, a principio de los años sesenta, el archivo de Marta Abreu, ninguna institución ya sea nacional, provincial o municipal se haya enfrascado en un proyecto de elaborar una biografía bien documentada de la patriota, y lo que se halla publicado se deba a intereses individuales, tampoco podemos concebir que la Universidad, que se prestigia con su nombre, no realice cada 13 de noviembre una marcha desde su recinto hasta su monumento en el Parque Central de la ciudad, como merecido tributo a: la benefactora, la patriota, la generalísima, la mambisa, la cubana excelsa, la hacedora de patria, la mujer excepcional, la dama todo corazón, la libertadora, en fin, a la benemérita  de Cuba. (1)


NOTA:
1.- En cuanto al título escogido para este trabajo y que opinamos es el que mejor caracteriza a Marta no hemos sido muy originales, ya Maceo en carta a Juan Bruno Zayas, fechada el 25 de julio de 1896, la nombra “benemérita patricia”. Para los que deseen conocer más sobre Marta les recomendamos consultar el trabajo de los autores: “Marta, vida y posteridad. Álbum Cronológico” publicado en la revista ISLAS, Año 52, No 163, enero–abril, 2010, Páginas 42–97. Editada por la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. O en formato PDF en la dirección http://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/276 y en la Librería «El Eco» de la calle Lorda Nº 69.



MIGUEL HERNÁNDEZ, A PLENA LUZ

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad,
y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor.
Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela
cuya estatua se levantará algún día entre los azahares
de su dormida tierra.
No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas
rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra,
de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando.
Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera.
¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra!
¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal,
iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo!
¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas
de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria
terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Pablo Neruda (1)


Para ver a plena luz al Pastor de Orihuela nunca bastará un «Año Hernandiano», pero que su país haya decidido recordar al poeta, a los 75 años de su muerte (ocurrida el 28 de marzo de 1942), es una acción trascendente. Y también, que Cuba se haya unido a dicha conmemoración. (2)

La tertulia «La décima es un árbol» se suma, es algo que le debíamos a Miguel Hernández, ese hombre excepcional que puso su vida al servicio de quienes, como él, conocían la pobreza, los «niños yunteros» y los amamantados «con sangre de cebolla». No podía terminar el «Año Hernandiano» sin presentar su poesía en décimas, y porque el pasado 30 de octubre se cumplieron 107 años de su nacimiento.

Miguel Hernández, si bien se han publicado sus libros, ha alcanzado su mayor difusión en Cuba gracias a Joan Manuel Serrat. Escuchar los poemas musicalizados ha sido un acicate para acceder a la obra impresa desde la década de 1960, cuando el cantautor comenzó a escucharse acá. Sin embargo, poco o nada se ha dicho de sus textos en décima y eso es lo que se pretende esbozar aquí.

En su libro Poesía (3) aparecen veinticinco poemas en décimas, con un total de treinta estrofas. La mayor parte se encuentra en la sección «Otros poemas (1933-1934)» (4). En este período se aprecia el apego a los temas de la naturaleza, tan caros a su condición campesina, pero también: la religión, el cuerpo y el alma, las novedades técnicas («Vuelo vulnerado», acerca del aeroplano) y el silencio, entre otros, escritos con la hondura y la riqueza de imágenes que caracterizan a su obra.

Estas décimas no son simples versificaciones  —ningún texto de Hernández lo es—, existe en ellas fuerza poética interna y un estilo único, que ha sido reconocido por los estudiosos, como Federico Carlos Sainz de Robles, quien afirma: «Miguel Hernández no se sometió a ninguno de los ismos antecedentes de reacción o de retraso. Necesitó un mundo propio para moverse.» (5)

Las primeras que aparecen llevan como título genérico «Mar — profundo y superficial», (6) y se divide en: «Ondas», «Espumas y conchas» y «Sales y espumas», con una sola estrofa cada una. En estas décimas no se encontrará una descripción del paisaje marino ni la recreación en su belleza, sino algo más misterioso y perfecto que solo se encuentra bajo la mirada de un verdadero poeta. Miguel Hernández muestra lo oculto, lo esencial: y libertades escondas, finaliza la primera estrofa, mientras que en la segunda expresa: lo presente de lo oculto / desciende a la inexistencia. La tercera décima también alude a ese misterio: Se ve lo menor del mar: / su verdad mayor, secreta.

A continuación se encuentra una especie de sub-sección encabezada como «Décimas» (7), con veintitrés estrofas independientes, cada una titulada y subtitulada. Si bien aparecen algunas espinelas, en ellas se aprecian múltiples variaciones en la disposición de las rimas —e incluso una con cinco. Al comparar las fórmulas con el «Esquema general de la décima, siglos xv-xvi» (8) solo se encuentra semejanzas con J. Fernández de Heredia (siglo xvi, Pausa italianizante, antes de 1549): abab.bccddc. No obstante, Miguel Hernández hace cambios en las pausas, de modo que sus décimas no tienen otros antecedentes en los cancioneros de aquellos siglos, lo que confirma su originalidad.

La serie se inicia con «Primera pielde almendra» (fórmula: abab.cbcddc), cuyo contenido, un tanto oscuro, va más allá del nacimiento y maduración de la almendra para sugerir, tal vez, alguna recóndita experiencia.

La segunda décima, «Flor – sin nombre (porque lo ignoro yo)» (abab.bccdcd), menos confusa, se refiere a una flor a la que llama «adán segundo» y califica de «prelada por excelencia», para indicar la superioridad.

«Ruy-señor y mirlo – cantores a un tiempo»,(9) con cinco rimas (ab.ab.ccd.eed) es una décima sencilla, donde el sujeto oye el canto de esas aves y sabe que la verdadera belleza está en quien escucha: Todo depende de mí / oírlos allá o aquí / y hacer que enmudezca uno.

«Chumbo – del todo» presenta la fórmula, ya mencionada, de Fernández de Heredia, su tema es la relación del sujeto con la planta y el no poder tomar el fruto a causa de las espinas.(10)

«Espina – leve» (abab.bc.cddc), es una espina que no causa dolor, sin embargo, el autor eleva su simplicidad a categoría poética mediante la tensión del lenguaje, que parte del sujeto y no del objeto.

«Hermosa – con crecientes» (abab.bc.cddc) juega con las palabras hermosura y hermosa, para pedir a la patria de mi calentura que sea hermosa simplemente, que no crezca en su hermosura en paz para que no se colme guerrera.

«Amor – troglodita» (abab.bc.cddc.), al inicio bastante oscura, se aclara en la redondilla final: pausado amor de caverna, / si a cada gota más tenso, / más cada día propenso / a una conjunción eterna.

«Flor – de almendro» (abab.bc.cddc) recrea la flor temprana que, a pesar del frío, se abrirá en su blancura.

«Rosa – entre páginas» (ababb.ccdcd), con síntesis perfecta, economizando recursos expresivos, presenta lo que sucede con la flor dentro un libro.

«Fruto – querido y no» (abab.bccdcd) contrapone el deseo a la dilación, la voluntad contra el desfallecimiento.

«Partida – al canto» (abab.bc.cddc) resume la pereza, la indecisión, para echar a andar: si me excedo en esperanza / me repulgo en decisión […] Cuando en decisión me excedo, / entre quietud y reposo, / para quedar bullicioso, / para partir estoy quedo.

«Situación agraz – y partida» (abab.bccd.dc): el sujeto lírico le dice a otra persona que el árbol africano prometido se lo entregue a otro, y a él en el siguiente verano porque ya se va. La promesa queda como miel en trance de esperanza.

«Higos – sazón y hojas», en esta espinela el título anuncia el contenido, pero es algo extraña. La imagen coincidencias medoras, sugiere el enamoramiento que provocan, como alusión a Medoro. (11)

«Horca – de vid» (abab.bccdcd) es hermosa y está escrita en segunda persona, comenta cómo se ayuda a la vid a equilibrar su peso mediante la colocación de una horca. (12) Naturalmente, todo está expresado con una intensidad poética que obliga a detenerse y releer; su imagen más elegante es la del puente: Tomas el pulso a su acoso / de inflamación moscatel.

«Tapia del huerto – mío»  (abab.bccdcd) se inicia con dos versos vibrantes: Sobre toril, paladión / de mi local primavera, con lo que compara su huerto con el toril y la tapia con el paladión (13) que resguarda su primavera y su getsemaní de higuera; pero como afuera hay niños por necesidad ladrones y porque encierra los frutos, la tapia, a fuerza de pitas / dividiendo está opiniones, donde parece que «pita-s» fue usada por el autor en su acepción de «valiente-s» para aludir a que los niños trepan el muro.

«Higo – desconocido» (abab.bc.cddc) demuestra los conocimientos botánicos del poeta, que mediante el lenguaje tropológico habla de las características del higo, desconocido, no comestible, (masculino o higo de cabras) que sirve para que una especie de avispas efectúe la polinización mediante simbiosis. También alude al color.

«Día airoso — con cometas» (abab.bccddc) describe con imágenes vigorosas el día, el viento y el vuelo de los cometas. Una de las más bellas décimas de este autor, que merece lectura:

El día airoso solventa
nubes altas, brumas viles;
palmas, cabellos aventa,
si intensifica perfiles.
De las manos infantiles
surte al cielo una beldad:
galeota la libertad,
geométrico y libre esclavo,
que en el lastre de su rabo
cifra su serenidad.

«Limonero – conmigo al pie», en esta espinela el poeta resume, con imágenes sorprendentes pero claras, el tiempo de la planta, desde pequeña, sostenida con horquillas, hasta que fructifica, pasando por la floración: necesitando está ayudas / que sostengan firmamentos […] Nuevas glorias amarillas / nacen flores de sus bodas

«Azahares – lunándose», compuesta también como espinela, compendia en los diez versos la gracia de las flores y el alimento de las abejas. La sensibilidad de Miguel Hernández plasma la blancura del azahar en su metáfora «sures polares», y el acto de la libación como: acrecienta su caudal, / en consulta boreal / la abeja, miel con licencia.

«Clavel – aún en rehenes» (abab.bc.dcdc) y «Clavel – libre ya» (abab.bc.cddc) son las dos últimas décimas. La primera describe con imágenes originales la belleza del clavel en su planta, para concluir con una cuarteta notable: Prelado el color, el gallo, / miembro verde el espolón / en una pata del tallo / revienta su anunciación. En la segunda décima, el clavel está esclavizado junto al pecho de una mujer: galeote es del percal / con más bulto en el perfil. Luego, el clavel se moverá por los aires hacia un torero: Hasta que un impulso arquero, / saeta, le pone en flujo, / para asesinar de lujo, / de perfume, algún torero.

Como se ha demostrado hasta aquí, Miguel Hernández aportó elementos tropológicos desacostumbrados, mediante el conocimiento profundo de la flora —no olvidar la procedencia rural del poeta— a sus décimas. En la elipsis de recursos gramaticales, que otorga una mayor movilidad y fuerza a las imágenes, descansa su maestría expresiva. Saínz de Robles la resume en breves líneas: «ningún otro lírico tan directo, tan agudo, tan ceñido, tan intenso como él. Sin darse él cuenta, pasa del tono dulce y lento a una explosión de extraña brillantez verbal y de extraña conmoción espiritual […] Es dueño de las metáforas más originales y bruscas o exquisitas» (14)

Todavía queda una décima por reseñar, solo que pertenece a su libro Viento del pueblo (1937), (15) dedicado a Vicente Aleixandre, a quien le expresa: «Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres». Este es un libro de combate, poesía para las trincheras de la Guerra Civil Española, que contiene elegías inspiradas en personalidades conocidas —Federico García Lorca, Pablo de la Torriente Brau— pero también en los muertos anónimos del pueblo. Viento del pueblo solo incluye un poema en décimas, espinelas, «Rosario, dinamitera»,(16) que habla en cuatro estrofas a Rosario, mujer que perdió su mano derecha con la dinamita. Se trata de décimas populares, sin propósitos estilísticos, que solo pretenden resaltar la valentía de la heroína. Evidentemente, el poeta acude a la espinela por su ritmo, que facilita su difusión oral. A pesar de las circunstancias hostiles, Miguel Hernández concibe una poesía elegante, con metáforas vigorosas que, no por reflejar hechos de guerra serán comunes o panfletarias. La primera redondilla, de la primera estrofa, anuncia el tema: Rosario, dinamitera, / sobre tu mano bonita / calaba la dinamita / sus atributos de fiera. En la segunda estrofa profundiza más: Era tu mano derecha, / capaz de fundir leones, / la flor de las municiones / y el anhelo de la mecha. Luego la mano sucumbe a la tragedia: ¡Bien conoció el enemigo / la mano de esta doncella, / que hoy no es mano porque de ella, / que ni un solo dedo agita, / se prendió la dinamita / y la convirtió en estrella!

La heroicidad de la mujer será ensalzada en la estrofa final:

Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.

Como se ha visto, la tropología empleada posee un elevado alcance poético, que sienta a la décima en el mismo sitial que el resto de sus poemas.

Por último, es importante reiterar la originalidad y altura de este poeta, pero mejor hacerlo con el criterio autorizado de Sainz de Robles: «Tan enraizada en sí misma la inspiración de Miguel Hernández que no es fácil encontrarle influencias ni conexiones. Si existe una poesía antirretórica, esa es la suya». (17)

Para ver a plena luz al Pastor de Orihuela nunca bastará un «Año Hernandiano». El propio Miguel Hernández sabía que «El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidos al pie de cada siglo.» (18)

Mariana Enriqueta Pérez Pérez
Santa Clara, 16 de noviembre de 2017


NOTAS:
1.- Citado por: Romero Andreu, Jennifer, «Casa Museo del poeta Miguel Hernández, Orihuela, España», Cubadebate, 26 febrero 2017.
2.- Casaus, Víctor, «Exposiciones sobre Miguel Hernández en Alicante y Salamanca», Cubadebate, 6 noviembre 2017.
3.- Hernández, Miguel, Poesía, pról. Juan Marinello, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1976, 430 p.
4.- Ibid., pp. 75-179.
5.- Sainz de Robles, Federico Carlos, Historia y antología de la poesía española (en lengua castellana) del siglo xii al xx, Madrid, Aguilar, 1950, pp. 224-225.
6.- En todas sus décimas, Miguel Hernández asigna un título y lo complementa con alguna frase o palabra aclaratoria.
7.- Hernández, Miguel, Op. Cit., pp. 162-170.
8.- López Lemus, Virgilio, «Esquema general de la décima, siglos xv-xvi», pp. 47-50, en su: La décima renacentista y barroca, Ed. Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2002.
9.- En todos los casos, el autor escribe «ruy-señor» en lugar de «ruiseñor».
10.- El higo chumbo, llamado también tuna, nopal y chumbera, es una planta suculenta armada de espinos.
11.- En el «Glosario», p. 428, se explica: «Medoro: personaje que curado por Angélica se enamoró de esta».
12.- Horca: palo que remata en dos puntas y sirve para sostener las ramas de los árboles, armar los parrales, etc.
13.- Paladión: objeto en que estriba o se cree que consiste la defensa y seguridad de una cosa.
14.- Sainz de Robles, Federico Carlos, Op. Cit., p. 1832.
15.- Hernández, Miguel, Op. Cit., pp. 261-306.
16.- Ibid., pp. 281-282.
17.- SAINZ DE ROBLES, FEDERICO CARLOS, Op. Cit., p. 1832.
18.- HERNÁNDEZ, MIGUEL, Op. Cit., p. 259.


POSDATA DE MARIANA:

El sábado tuvimos en la Uneac una lectura dedicada a Fidel. En ella participamos: Jorge Luis Mederos Betancor (Veleta), Caridad González Sánchez y yo. Cada uno leyó dos poemas, tanto Veleta como yo incluimos un poema en décimas, no así Cary, que prefirió decir todo en verso libre. Te copio mi décima, aunque creo que ya se publicó el año pasado.

AMANECER EN SANTA CLARA
(1º de diciembre de 2016, a las 6:00 h.)

Se ve el lucero del alba*
solo, sobre un edificio
como guardián, como auspicio
de que el futuro se salva.
El día despunta en malva
y este planeta, cercano
del Sol, invita al arcano
desde su íntimo pasaje,
y da luz (de inverso viaje)
sobre el rumbo del hermano.

Es diciembre, sexta hora.
Venus, volcánico cielo,
no puede ocultar su duelo
por el Héroe, también llora.
Dimensión evocadora
del hombre, de su entereza,
crece en luz, se despereza 
para  mirar su retrato
y con guiño de arrebato
la enorme figura besa.

*Mientras se esperaba el cortejo, vimos al lucero del alba sobre el frontón de la Biblioteca Martí.

Mariana Enriqueta Pérez Pérez
2-3/12/2016


DE LA AUTORA DEL REPORTAJE:
Muestras de la obra poética de Mariana Enriqueta Pérez Pérez, pueden verse mediante los siguientes enlaces con el blog Odiseo en el Erebo y la antología on line Arte poética. Rostros y versos, ambos del poeta salvadoreño André Cruchaga. Varios estudios realizados por ella aparecen en nuestra sección Decimacontexto: Polizón en la aljaba de Eros, sobre la décima de amor escrita en Villa Clara. Las albas rumorosas, acerca del libro Jiras guajiras, de Samuel Feijóo. La décima cubana durante las guerras de independencia: los poetas de la guerra, interesante aporte sobre ese período. La décima escrita en Villa Clara, sobre la poesía concebida en estrofas de diez versos en esa provincia. Entre los reconocimientos merecidos por su obra en versos, está en el 2013 la mención que recibió en el concurso Oscar Hurtado. En septiembre del 2014, mereció el Premio del VI concurso nacional de glosas Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí por su conjunto Embriaguez (rosa, espada, luz). En el 2015, publicado en nuestro sitio su poema A Caracas, en solidaridad con Venezuela. En ese mismo año, mereció el Gran Premio en el VIII concurso Décima al filo.


MÁS SOBRE LA DÉCIMA EN ESTA PROVINCIA:









1 comentario:

Lazara Nancy Diaz dijo...

Muchas gracias por permitirnos formar parte de tan hermoso proyecto.
Que siempre las letras nos unan en un cálido y fraternal abrazo .!Exitos