miércoles, 27 de mayo de 2020

Rodney Hernández: Poesía en los aplausos


Un joven creador brinda su aporte


En enero pasado, en el XX concurso nacional Ala Décima, el Premio Especial Aniversario 50 del periódico Trabajadores (segundo lugar del certamen) correspondió al texto Vivir desnudo, de Rodney Hernández Jorge, joven escritor que ahora comparte con nosotros su Poesía en los aplausos, en la campaña de enfrentamiento a la pandemia. El autor (La Habana, 1985) es Licenciado en Educación en la especialidad de Español y Literatura. Además de cultivar las letras, se expresa mediante el vínculo de la poesía con la fotografía, y su currículum artístico-literario abarca numerosas acciones creativas.




En la foto, el novel autor con la obra de arte que recibió en enero, como parte del galardón.


POESÍA EN LOS APLAUSOS

I
Algo llega con donaire,
diminuto, casi mudo,
viviendo en un estornudo
que se esparce por el aire,
a construir con desgaire
un imperio en las entrañas
como asesino con maña
que se posa inadvertido
para matar decidido
de la forma más extraña.

II
Tiene el huésped microscópico
más difuntos que una guerra.
Es un criminal que aterra,
y mata desde lo utópico
a todos de modo entrópico,
imponiendo la lección,
si nos queda salvación,
de que enmendemos la vida
que estuvo casi perdida
a un paso de la extinción.

III
¿De qué valen los millones,
la ambición, tanto poder,
si no podemos tener
respirando los pulmones?
Es curioso. Un virus pone
la humanidad a sus pies,
pero con todo como es,
quizás salgamos mejores
de los tiempos anteriores
mostrándonos al revés.

IV
La crisis afecta a todos.
No entiende de convicción,
raza, edad, sexo ni nación.
Solo viene de ese modo
como una capa de lodo
que nos pone bajo tierra,
nos abraza o nos encierra
en casas como prisiones,
por culpa de decisiones
que salvan o nos entierran.

V
Cuando este mal se evapore
hagamos un nuevo aval
para un contrato social
que nos haga superiores
y un ajuste en los valores,
de manera que el presente
sea un eslogan vigente
que diga con nitidez:
"En el oxígeno una vez
cupo la vida y la muerte".

VI
Y así orgullosos gritar
que el virus fue una enseñanza
que trajo con su matanza
nuevas formas de pensar
y un arma para enfrentar
más sabios que equivocados,
momentos abarrotados
de señales y advertencias,
donde apreciemos la existencia
sin estar amenazados.

VII
A médicos y enfermeras,
a todos los que se arriesgan
por salvar a los que tengan
la enfermedad en las venas:
El pueblo agradece, espera
a las nueve el cañonazo
para aplaudir sin atraso,
tratando desde balcones
que escuchen en sus salones
poesía en los aplausos.

VIII
Creer que un día cualquiera
quepa el sol en una argolla,
salgan cayos donde hay ampollas
y en las manos primaveras,
es tener viva en la espera
la fe de que saldrá bien
este reverso de edén.
Sabemos que de algún modo
el dolor es para todos
y la esperanza también.

IX
Ganaremos la batalla
con vacunas como armas
y la cura llegará al alma
del que aplaude y del que calla.
Tendremos mejores tallas
que se ajusten a la vida.
Veremos a la salida
que lo que hoy es, ya no será
y que agua se volverá
la sal que estuvo en la herida.

X
Precisamos desde adentro
desnudarnos hacia fuera.
El Covid registra una era
para aliar un reencuentro.
La pandemia que es el centro
de las ganas de vivir,
es la manera de eximir
las cosas que nos deforman.
Quédate en casa. Es la forma
de poder sobrevivir.