domingo, 29 de marzo de 2015

Carlos Esquivel, un poeta desde la vida


Le dedica Las Tunas la Feria del Libro


Por Yami Montoya
Tomado de CubaLiteraria

Para quienes hoy buscan las voces de la literatura cubana, no pueden escapar de la obra de Carlos Esquivel Guerra, uno de los escritores que devuelve el alma a los adictos de las letras, cuya obra es reconocida en Cuba, España y Latinoamérica, principalmente.

Por estos días vuelve a ser noticia la figura del autor de Perros ladrándole a Dios, pues la ya cercana Feria del Libro en Las Tunas, que se desarrollará del primero al cinco de abril próximo, dedicará su edición al legado de este esencialmente poeta que nació en el sureño municipio de Colombia y que entre sus lauros más recientes ostenta el Premio Nacional de Poesía José María Heredia 2014, por su obra La autopista cero.

“Todos los homenajes son el reflejo de una relación con José Martí de Honrar, honra. Me siento culpable por las buenas y las malas cosas que he hecho en la vida, y si se atreven me ponen en una prueba de fe mucho más complicada que toda lo que he tenido anteriormente, pues compartir la literatura es un espacio de provocación, un espacio de encuentro”, refiere este hombre sencillo, discreto pero muy observador, cual descubridor del mínimo detalle de su naturaleza, para luego revelar poco a poco sus impresiones, sueños, pasiones por la literatura que le entrega el don de ser libre en su pensamiento creador.

Llega rápido, preciso con su andar, vuelve hoy con un discurso que emana desde lo más singular de la palabra e hilvana cada oración para desvestir su piel de la poesía. Así lo conocen quienes siguen su obra creativa que resaltó en el 2014 por resultar además finalista en los importantes concursos de España, Herralde de Novela, convocado por la editorial Anagrama.

“Soy un hombre marcado por obsesiones, itinerarios, por paisajes a veces convulsos y a veces trágicos, por la búsqueda de una verdad al precio incluso de invertir en esa verdad todas las mentiras que caben en un escritor”, dice y se adentra en su interior y entrega su vida desde la obra misma.

Con una veintena de textos ya publicados, 17 de ellos del género poesía, ratifica así su interés. “Soy un poeta de esos que llaman de capa y espada las 24 horas del día, y aun escribiendo narrativa, género en el cual ahora estoy más hundido, me llamaría poeta, tanto que la poesía es mi oxígeno, mi estado civil, mi marca de permanencia en la vida.

“Es imposible e improbable dar una respuesta justa para seleccionar una de mis obras como predilecta, porque responder por un libro discriminaría a los otros, sería un acto cruel con esos títulos que me costaron el mismo sacrificio, la misma entrega obsesiva en la búsqueda de mi espacio como ser escritural y ser poético. Otro escritor diría el próximo libro o el primero, yo tengo una serie de obras entre las que estaría El bulevar de los capuchinos, Los hijos del kamikaze, Once, que nos marcan en nuestras obsesiones y encrucijadas antológicas y las pasiones de un hombre que piensa y vive como escribe.

Al referirse a la poesía cubana actual y las confluencias generacionales de poetas, Esquivel precisa: “creo que hay un buen momento de la poesía cubana a partir de que ese gran grupo coral, pues tiene distinciones muy particulares, o sea, generaciones fundidas y fusionadas por un interés de expresiones muy trascendentales: dar, opinar y mover un poco lo que estaba implantado con una hegemonía. Hay muchas voces que puedes encontrar en cualquier parte del país desde distintas posturas poéticas desde el verso libre, los versos rimados, desde zonas más conversacionales, más líricas. Hoy hay una amalgama más especial de tendencias y estilos que hacen de la poesía cubana el género más importante de la literatura cubana actual”.

Para escribir su poesía debe vivirla, tocarla y hasta sufrirla, y ello es tan esencial como el mismo proceso creativo. “Por supuesto, el poeta es un hombre o una mujer, un ser social que debe identificarse con las problemáticas que padece como ser humano y con las que padecen sus semejantes; es un fotógrafo interior que debe buscar esas imágenes que están golpeando en su interior y luego sacarlas, y ahí ese paisaje cambia con matices que solo él sabe enhebrar”.

Al acercarse a sus temas para su desarrollo espiritual como escritor los retoma, los palpa, vuelve buscando una mirada diferente; los temas son tan viejos como la necesidad de seguir insistiendo con ellos. “En mi literatura está la guerra, el amor, la familia, la pareja, lo erótico, hay una consecuencia de temas pero siguen siendo mis frutas, mis caminos para encontrar el mismo lector”.

Este año deben salir publicados varios de sus libros como la reedición de Los epigramas malditos y la edición de dos libros de poesía por editoriales cubanas: La autopista cero, por Caserón y bajo el sello de Letras cubanas, El café Lumier, mientras que en España saldrán tres libros de narrativa (dos novelas y uno de cuentos).

“Actualmente me inquietan en mi labor varios libros. Estoy escribiendo una novela que tiene por tema las raíces que resaltan la identidad musical como personaje, y otro volumen con el tema del erotismo como una especie de naufragio hacia una zona conflictiva de la expresión del cuerpo y la poesía de la que no puedo desprenderme”.

De la vida espera mucho, que le imponga un duelo, un desafío, una meta, “que a cambio me dé sueños, un sentido y una expresión de esa libertad, sobre todo una marca de identidad que me lleve más allá de mí mismo, de mis contemporáneos, que me mantenga y me salve junto a ellos”, confiesa seguro, esperanzador ante sus intensas metas.

Tomado de Tiempo 21

Versión original en CubaLiteraria: Carlos Esquivel, un poeta desde la vida.