jueves, 1 de octubre de 2009


Roberto Manzano
en la vida,
sosteniendo
los sueños

Por Juanita Conejero



Hay deudas ineludibles que hay que saldarlas. Y ésta, es una de ellas. Yo no podía dejar de dedicar unas palabras a una de las voces imprescindibles de la literatura cubana actual, batallador del olvido y del silencio, pero gritando el canto, para que lo oigamos todos, en estos años de música terrestre de sus sueños.

Roberto Manzano, el poeta de las tablillas de barro, con sus lanzas fundidas por el tiempo, el poeta de la hilacha y del racimo y la estrella, sorteando décimas para movilizar el mundo y el que pasando por un trillo mágico, descubre a una niña, para dejarle también el poema emocionado y lleno de ternura.

Roberto Manzano Díaz llega a su cumpleaños sesenta, en plena juventud, en madurez perfecta, con Synergos al hombro, excelente texto, sensible y eterno, con su concierto de imágenes novedosas, inspiradoras de verdades y en rescate preciso de los más genuinos valores poéticos y humanos, en un mundo que tiende a desvalorizar con pálidos efectos, la esencia inspiradora del amor.

Nació el poeta en Ciego de Ávila en 1949, un 20 de septiembre. Profundos sedimentos ideológicos martianos sirven de base a sus más puras concepciones, apuntaladas con sistemáticos estudios de Licenciatura en Educación, Investigaciones socio-culturales, Máster en Cultura Latinoamericana y Profesor Adjunto de la Universidad de la Habana. Maestro, poeta de alto calibre, escritor y artista de la edición y el diseño, lo arman con la vestidura de un auténtico hacedor de claridades, como un viajero, con una larga vida detrás y una esperanza delante:

yo soy poeta porque me inclino a lo cíclico, a lo que se muerde la cola para despertar con esa vehemencia hacia lo alto.

No son pocos los premios y reconocimientos y muchas sus obras publicadas en Cuba y en el extranjero. Entre los más importantes premios, el Silvestre de Balboa en el 2004 y en ese mismo año el Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” en México y en el 2005 el Premio del mismo nombre, obtenido en nuestro país.

La Bicentenaria Sociedad Económica del Amigos del País, le otorgó a Roberto Manzano, en su primera versión en el 2007, el Premio Samuel Feijóo de Poesía sobre Medio Ambiente. Merecido lauro a un creador, que como diría el crítico y también poeta Virgilio López Lemus, “ha ido consumando una obra poética, que es hoy orgullo de la nación”:

Me gusta el árbol, el mar, la montaña/ me gusta el tren, la dársena, la urbe:/ la multitud que pasa , hacia todos los rumbos, buscando/algo:/ las muchachas bajando las gradas del colegio:/el ruido silencioso de las casas:/las grandes ediciones, con muchas láminas:/me gustan los países ,las álgebras, los actos, los sueños…

Y así meditabundo, con lo incógnito en el puño, llegamos a admirarlo, aquellos que formamos parte del primer grupo del Curso Taller Historia y práctica de la creación poética, que como él podría haber dicho en sus versos, nos hizo atar con los hilos cruzados del Amor.

El recuerdo nos viene a la mente, y allí también, junto a nosotros otro poeta, Jesús David Curbelo, prologuista de texto, que recogió la huella de aquel primer encuentro, titulado Bienaventurado el árbol que camina.

El examen de diversos tópicos de la actividad creadora del ser humano, inmerso en el quehacer ensayístico de Manzano, vienen recogiéndose en sus “Vertebraciones”, trabajos reflexivos, de especial enjundia, que como diría Péglez, creador entrañable y amigo fraterno, resultan fascinantes.

Para consultar algunos de estos trabajos, visite Cubaliteraria, sitio digital del Instituto Cubano del Libro, Cuba Ala Décima, del Grupo Ala Décima, el blog Álbum nocturno o la antología on line Arte poética. Rostros y versos, ambos del poeta salvadoreño André Cruchaga.

Las bellas noticias de Manzano, llegaron siempre a nuestros corazones. Nosotros también cada vez que le encontremos, le vamos a desear salud y suerte al querido Maestro y amigo, el que nos enseñó que su corazón, efectivamente crece como un frijol húmedo, “inválido en el rencor” y con la sencillez y la entrega de sus versos:

todo lo junto, lo coso con la aguja de mi esperanza, con la algarabía de seres y de cosas que cantan en mi pulso.

Siempre ha percibido mucho más que lo que ve, siempre ha entregado y sigue entregando múltiples mensajes de lucidez y asombro, de lo que él mismo ha llamado “estrellerío insomne”.

Nos enseñó también, que todo el hilo canta en el propósito y que el engrudo esencial está en la meta.

Rodando va la palabra
como una moneda viva.
Astillada y explosiva
como pólvora en un abra.
Escalando como cabra
los riscos de la emoción.
Rueda de imaginación
que con hélices veloces
trasladando van las voces
hacia más alta región.

Copiando al pie de la letra sus versos le decimos que él es “absolutamente indispensable”:

porque yo busco de continuo, y siempre reposo sobre la brasa y soy un eterno estudiante de los jeroglíficos invisibles.

Por todo ello, no olvides que esta fecha, muy tuya, es también nuestra, que un reino de mayor señorío y mejor transparencia es posible, justamente en este 20 de septiembre de 2009, en que celebramos también, el Día Mundial de la Paz y que hombres como tú, Maestro, poeta y guía, sabrá descubrir ese reino, con la música eterna de sus versos:

Yo junto con las manos, con los ojos, con las sienes: siempre estoy sediento de seres y de cosas, hambriento de verdad y de hermosura.

Para cantar, sólo consultas con tu sangre.

Eres un río crecido de sueños y un estandarte de cantos, olfateando el horizonte.


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