miércoles, 9 de julio de 2014

Cucalambé siempre


En Pinar, tributo al bardo tunero

Nos reporta el querido hermano poeta Lorenzo Suárez Crespo, desde la pinareña Casa de la Décima Celestino García, el homenaje de ese espacio a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, en el aniversario 185 de su nacimiento

El joven poeta de El Jíbaro, Adriel Ceballos Delgado. Foto cortesía del autor.


CUCALAMBÉ SIEMPRE



¿Sabes por qué estoy aquí,
Juan Nápoles y Fajardo?
porque nunca olvido al bardo
de quien tanto yo aprendí.
Vas junto con Naborí,
dos grandes de esta nación
y hoy que el tributo es razón,
cantor de historia y paisaje,
te rendimos homenaje
los poetas del Ranchón.


Después que las cuerdas y voces de Fulgor Campesino dejaran en el ambiente su tema de apertura en el guateque sabatino, el joven poeta de El Jíbaro, Adriel Ceballos Delgado, improvisó estos versos para abrir las cortinas, no solo a la música campesina y el verso improvisado, sino a una noche de homenaje al más popular de los decimeros cubanos, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.

A tres días del 185 aniversario del natalicio del Cantor del Cornito, no podía haber motivo mayor para evocarlo en las cuerdas y en las voces de sus más auténticos seguidores, los amantes de la estrofa mágica, esa joya versal que utilizara el tunero para describir fauna y flora y no solo dejar el testimonio bucólico de su impronta existencial, sino un mensaje patriótico de amor por la libertad en sus cantos indianos, aquellos en los que se traduce el binomio emancipación-criollismo.

Los niños del taller de repentismo evocaron en sus diálogos al poeta que declaró sus íntimas pasiones a la amada Rufina mientras que en las danzas hubo muestras de los ritmos criollos de nuestras tradiciones.

En el momento literario se dieron a conocer los nuevos textos recibidos desde el Frente de Afirmación Hispanista e México:

-Cervantes en América, de Antonio Rey Hazas, Premio Vasconcelos 2013.
-Revista Hispano-Americana Norte No. 497-498, Enero-Abril 2014.
-Monólogo de Lázaro. Libro de poesía de Daniel Guitiérrez Pedreiro.

Precisamente en esta revista aparecen el diálogo (Mano a Mano) de Jesús Orta Ruiz y Waldo Leyva Portal, así como otros textos investigativos que continúan ofreciendo luz a los orígenes de la décima y sus artífices desde Juan de Mal Lara hasta Espinel, polémica de páginas abiertas tan sorprendentes como curiosas.

El espacio de las tonadas no solo reveló el variado abanico que permanece abierto a la viajera peninsular, sino que encuentra especial atracción en un público que gusta disfrutarla en sus más variados matices.

El amplio Ranchón no solo vibró entre cuerdas y versos, también los acostumbrados ritmos de la música movieron a los bailadores.

El río Guamá, legendaria cinta acuática que pasa por cinco puentes de la ciudad con el silencio del tiempo en sus ondas, sintió una vez más el impulso vocal de los poetas en una evocación a los padres fundadores, legado y permanencia bajo el hálito divino de la espiritualidad.

Del Centro de Documentación donde atesoramos todos los referentes posibles de la Viajera Peninsular queremos ofrecer una selección de obras de poetas nacionales y de otros países que evocan en sus obras al Cucalambé.



Miguel Ángel Abdala (Naní)
-Bahía Honda, 1913

No hay poeta que no cante,
Juan Cristóbal, a tu gloria,
pues basta que en su memoria
cada cantor te levante.
Nunca estarás tan distante
a lo largo del caimán,
tus versos siempre estarán
en labios de los poetas,
en los libros y libretas
que nunca se borrarán.



Santos Hernández Hernández
-Camaguey, 1914

Tienes quizás en la esquina
que da tu medida exacta
alguna copia del acta
matrimonial de Rufina.
Tu cadencia determina
la búsqueda de un porqué
desde que el guateque fue
perfilando tus contornos
con literarios adornos
que te dio El Cucalambé.



Raúl Ferrer
-Yaguajay, Sancti Spíritus, 1915

Cucalambé decimante,
decir de grande, cimero;
sobre el décimo sombrero
decimado de diamante.
El decimiel que te cante
tendrá que endecimecerte
con decimicuba fuerte
donde el punto se adecime
por la décima sublime
que decimonta tu muerte



Francisco Riverón Hernández
-Cuba, 1917-1975

¡Oh, Victoria de Las Tunas!
Vengo de quererte a ratos,
Aún hay polvo en mis zapatos
De tus veredas montunas.
Te pregunté por las lunas
Que campo arriba y a pie,
Vieron al Cucalambé,
Hermano de surco y monte
Con su criollo sinsonte
De tabaco y de café.



Rigoberto Rizo
-Madruga, Habana, 1917

Yo también soy campesino
como era El Cucalambé,
amo el tabaco, el café,
la Patria y el gallo fino.
Después del trabajo afino
el laúd entre mis manos
y canto puntos cubanos
recostado al taburete
mientras que en el caballete
el viento arrulla los guanos.



Carlos Urra
-San Diego de Núñez, 1920-2014

Vengo del bardo tunero,
vengo del Cucalambé,
vengo de caña y café
con el verso por lucero.
El rocío mañanero
moja el insomnio que aplaco,
vengo del campo y destaco
entre valle, monte y loma
el cubanísimo aroma
con el que canto al tabaco



Jesús Orta Ruiz
-Guanabacoa, 1922

Viajera peninsular,
cómo te has aplatanado,
¿qué sinsonte enamorado
te dio cita en el palmar?
Dejaste viña y pomar
soñando caña y café
y tu alma española fue
canción de arado y guataca
cuando al vaivén de la hamaca
te diste al Cucalambé.



Francisco Henríquez
-Unión de Reyes, Matanzas, 1928.

Gracias a El Cucalambé,
que la cultivó entre caña,
la vieja estrofa de España
hoy sigue viva y de pie.
Aprendió a tomar café
en el jarro de una güira;
endulzó su nueva lira
con jarabe de guarapo,
y ya no viste de harapo
ni le asusta ser guajira.



Basilio Echevarría (El Negro)
-Pinar del Río, 1929

La décima está en la flor,
en el panal de la abeja,
en el amor que se aleja
y nos produce dolor.
Está en el beso de amor
que a mi novia le robé,
en la caña, en el café,
está en el fruto maduro
y en el pensamiento puro
que tuvo el Cucalambé.



Gobier Cruz Villalonga
-Matanzas, 1933

Cómo ha cambiado la vieja
zona del Cucalambé,
cuánto se palpa y se ve
ya libre de extraña reja.
El Cornito se despeja
en un cantar que no acaba,
verdea la cañabrava
y el sol, de rojo cerquillo,
despierta en el amarillo
fragante de la guayaba.



Manuel Mejía Sánchez-Cambronero
-Daimiel (Ciudad Real), España, 1937

Para mí el Cucalambé
que antes me sonaba a chino,
hoy me ha abierto su camino
y por él ando con fe.
El recorrido hago a pie
mientras me voy recreando,
de un lado al otro mirando
y cada vez más me gusta
me apunto a esta causa justa
mientras me tomo un café.



Justo Miranda Alfonso.
-Viñales, 1938

Un día siete de enero
en la dimensión acuaria
se enlutó la funeraria
con un nombre tan cimero.
De Benito el Viñalero
sabe la historia por qué
igual que el Cucalambé,
burlando sombra y capuz
en su carroza de luz
por la elíptica se fue.



José Lorenzo Delgado
-Punta de Palma, P. Río, 1939

Oliendo a flor de campana
vi el Cucalambé aguerrido
en el texto reducido
de una décima cubana.
Lo miro en la palma cana
con un mensaje de fe
y es que yo me imaginé
que en la tarde campesina
conversando con Guarina
estaba el Cucalambé.



Mª Jesús Lozano Cáceres
-Islas Canarias, 1942

Hallé la sonora estrella
dentro de una caracola
y la luz de una farola
me dejó profunda huella.
Quisiera mostrar aquella
mujer que sin cortapisa
se vuelve una pitonisa;
y entre guanos y café
honrando al Cucalambé
aquí hay una poetisa.



Celino Alfonso
-San Cristóbal, 1942

No le quedó una riqueza
en el fondo del tintero
donde el maestro tunero
no mostrara su belleza.
Quiso la naturaleza
un solo Cucalambé,
porque Cuba siempre fue
el caimán de Las Antillas
que tiene tres maravillas:
caña, tabaco y café.



Lorenzo Suárez Crespo
-Bahía Honda, 1943

Denme, musas, el mensaje,
el contrapunto que entraña
cafeto, tabaco y caña
del bucólico paisaje.
Del habano, su linaje
en el sabor cotidiano,
el tres, la guitarra en mano
junto al laúd que heredé,
ecos del Cucalambé,
malara y punto cubano.



Eduardo Sarabia Vázquez
-Viñales, 1944

En Las Tunas yo admiré
del bardo su casa en ruina
y una virama, Rufina,
en el alma me llevé.
Es tu hombre quien la ve
en memoria enamorada,
tu silueta reencarnada
anida en parcela fiel,
espejo que, todo miel,
se reparte en la mirada.



Juan Careaga Masón
-Pinar del Río, 1948

Su décima campesina
es como la Rosa Blanca
que vive en la mano franca
de la América Latina.
Se teje por la colina
entre flores del café
y para seguir su fe
en tardes de primavera
en Laúd y Guayabera
le canto al Cucalambé



Caridad Rodríguez Fleitas
-Candelaria, 1957

Quiero decirte, Enriquito,
cuando la puerta me abras
en un mundo de palabras
que ya todo tiene escrito.
Voy a ir hasta El Cornito
en la memoria que guardo
porque me pongo que ardo
sufriendo con mis aquejos
para buscar los consejos
de Juan Nápoles Fajardo.



Félix López Machín, El Minerito
-Minas de Matahambre, 1958

El Cucalambé no ha muerto,
vive en el pueblo cubano
y afina el laúd temprano
con la mano del concierto.
Por este camino abierto
anda con la poesía
y para alegrar el día
de otro guateque en su tierra
con Valiente y Pedro Guerra
se encuentra en la canturía.



Nicolás García Flores.
-México.

Hablar del Cucalambé
es hablar de canturía,
de auténtica cubanía
con el sabor del café,
porque Juan Cristóbal fue
de los modernos juglares
que le llevó en sus cantares
a la gente campesina
la natural medicina
para aliviar los pesares.



Ramón Espino Valdés
El Leoncito de Las Tunas
-Cuba/México.

Cucalambé, con las velas
que han enmascarado el mito,
quiero alumbrar “El Cornito”
junto a un pastel de espinelas.
Tus amorosas estelas
reviven a Rocinante.
Se crece una voz gigante,
en corazones hispanos,
porque reclutaste hermanos
como “El Caballero Andante”.



Juan Montano Caro
-Mantua, 1952

Es la décima una flor
hermosa, tierna y querida
que se reparte en la vida
del buen improvisador.
El Cucalambé, folclor
que nace en la serranía
y a la manigua quería,
verso y paisaje dan fe,
por eso el Cucalambé
es canto de cubanía.



Andrés Gustavo García
-San Juan y Martínez, 1952

Obrar por la trascendencia
vasta del Cucalambé
es como ampliar más la fe
en la cultura y la ciencia.
Por sobrarle la sapiencia
se hizo más luz, más grafito
y yo ahora necesito
en estos alrededores
diez ramilletes de flores
para el cantor del Cornito.



Benedicta Narda Rodríguez Díaz
-Artemisa, P. Río, 1956

Mi décima es la viajera
de San Antonio a Maisí
por el Indio Naborí
vestida de guayabera.
Mi décima es mensajera
porque reparte la fe
y entre el sorbo de café
se alza mi verso en un mito
por visitar el Cornito,
cuna del Cucalambé.



Raúl Sera Adrián
-Bahía Honda, 1963

Más esclavo, más, lo sé,
Si debe repetir todo
Lo que ya cantó a su modo
Ayer el Cucalambé.
Naborí, que ya se fue
Lo llenó de su emoción
Y a mí me dio una razón,
La dimensión del poeta
Para sentirme el profeta
Del último barracón.



Oniesis Gil
-E. de Herradura, P. Río, 1982

Pintado en varias facetas
el rostro suyo se ve,
creo que es el Cucalambé,
el Santo de los poetas.
Entre el tiempo y las libretas
nace su imaginación
y está oloroso el salón
como si de forma clara
Rufina le perfumara
el rostro a la exposición.



Leandro Camargo Pérez
-Los Palacios, 1987

La exposición de Kamyl
detrás, delante ha quedado
y ahora yo tengo a mi lado
al poeta Oniesis Gil.
Vale una imagen por mil
por la hondura que se ve,
una moneda en la que
hay historias escondidas
y unas velas derretidas
para San Cucalambé.




DEL AUTOR DE ESTA RESEÑA:
Lorenzo Suárez Crespo (Bahía Honda, Pinar del Río, 1943) Emblemática figura de la poesía en décimas en la provincia. Licenciado en Literatura y Español. Cuenta con una amplia trayectoria de trabajo cultural que le valió en 1999 el Premio Nacional de Cultura Comunitaria, numerosos premios literarios y varios libros publicados, entre los cuales tiene un peso considerable la poesía para niños. De su decimario inédito La brújula del viajero puede ver mediante este enlace el poema ¿Por quién doblan las campanas?, de su decimario La brújula del viajero. También en nuestros archivos, su comentario sobre el decimario Con mi guitarra de invierno, de la doctora Lourdes de la Caridad Gutiérrez Álvarez, publicado por la Editorial Loynaz. Es un destacado colaborador de este sitio, al que mantiene informado sobre las actividades de la pinareña Casa de la Décima Celestino García; entre ellas, las tributadas a los fallecidos José Miguel Mederos y Polo Montañez.


SUS MÁS RECIENTES COLABORACIONES:


SOBRE ESCRITORES DECIMISTAS DE ESTA PROVINCIA:
PINAR DEL RÍO






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