miércoles, 8 de agosto de 2018

Bajo la luz del verano


Desde Pinar del Río

El hermano poeta Lorenzo Suárez Crespo, desde la Casa de la Décima Celestino García, nos envió este comentario suyo sobre la participación de ese proyecto sociocultural en las fiestas populares de verano. (Foto: Irma Rodríguez Curbelo)



La décima, estrofa providencial en materia y espíritu para los poetas, no deja de asombrarnos cada vez que la sentimos buscar la luz en sus diez alas sonoras. Ahora recuerdo al poeta bahiahondez Juan Cecilio Cruz cuando, poseído por el cordaje musical y elevando sus pupilas al infinito cantaba:

Astro divino en lo arcano,
cómo te acercas a mí
con encantos de rubí
y la fragua de Vulcano.
Bajo mi techo de guano
hoy te elevo una oración,
no quiero la bendición
de la luna o de un lucero,
es tu luz la que prefiero,
una hamaca y un ranchón.

Apegados a sus raíces, aún los poetas rememoran aquellos tiempos de su infancia en momentos como estos en que la modernidad va cubriendo con pasos agigantados el lienzo del enorme panorama campestre. Es una vuelta lírica a las raíces.

Evocador de esa impronta solar, una misma y diferente, el Ranchón de los poetas a orillas del río Guamá en Pinar del Río, disfrutó de este verano 2018 con encuentros poéticos durante las fiestas populares en horarios de la tarde en que su amplio salón no solo ha dado la bienvenida a los lugareños, sino a muchísimos admiradores del género campesino en toda la provincia, muy especialmente a los decimistas.

En una etapa muy significativa en que algunos improvisadores son protagonistas del clásico del repentismo 2018, por la parte occidental, estas jornadas han sido provechosas para curtir su acervo versal en las diversas propuestas del punto cubano.

Tan generosa como su dulzura acuática, la lluvia no pasó en estos días de ser ligero lienzo de cristal que, más que brusca y avasalladora, ecualizara líricamente la voz de los poetas.


(Poetas improvisadores)

ANABEYBI RODRIGUEZ ALVAREZ

Qué sabor de cuerda y trino
este palacio de guano
en donde el punto cubano
le hace guiños al camino.
La décima alarga el trino
Abriéndose en dos el pecho
y en el poético lecho
de una sensitiva escarcha
todo el que entra se marcha
con las rimas satisfecho.

Volví al rincón campesino
de la ciudad pinareña
donde la décima sueña
lo mismo que un ave el trino.
Cada piedra del camino
se hace pestaña en el suelo,
el verso que empina el vuelo
de tardes y de mañanas
le va regando las canas
a los peinados del cielo.


FELIX LOPEZ LEMUS (el Minerito)

Tú sabes bien que al Minero
este Ranchón lo protege
y el río Cuyaguateje
lo bañará el año entero.
Pero el día que el potrero
no me obsequie una caoba
y no la encuentre en la alcoba
de su casa desvelada,
me cuidará la portada
de la Casa de la Trova.


JULIO PABLO TRAVIESO

Lejos de toda rutina
hoy he vuelto a este palacio
en donde tiene un espacio
la décima campesina.
Déjame ver por qué esquina,
ahora que ya estoy adentro,
voy de la gloria al encuentro
como si la tarde fuera
una piñata y tuviera
los aplausos en el centro.


MAGEL SANCHEZ SANCHEZ

Hoy Celestino García
salió de su tumba yerta
y penetró por la puerta
ancha de la poesía.
Hay otra tumba vacía,
es la de Pablo León
que aprovechó la ocasión
y para venir del Norte,
se fabricó un pasaporte
con las pencas del Ranchón.


YASEL GARCIA CORTEZ

Vuelvo a este ranchón de guano
donde Celestino un día
escribió una poesía
en las páginas del guano.
Aquí se hospedó el verano
meses en el caballete
y el sol igual que un jinete
con espuelas y polaina,
enfundó bajo la vaina
el filo de su machete.

Estos veranos ardientes
se visten de carnaval
bajo el esbelto ritual
de fuegos fosforescentes.
Pero serán relucientes
en noches más primorosas
si bailarinas hermosas
revoloteando sus manos
como jardines humanos
florecen en las carrozas.


MIGUEL HERRERA JAVIQUE

Volví con la vista fija
en el futuro, Pinar,
qué manera de encontrar
oro en la misma botija.
Aquí donde la cobija
con tela de sol se viste
el toro del tiempo embiste
y la corriente del río
duerme sobre un beso mío
igual que una niña triste.


FELIPE PEREZ ALVARADO

Hay que cuidar el Ranchón
rimado de dulces sueños
que es para los pinareños
grande como el Guajaibón.
Hay que darle el corazón
para que el pueblo lo entienda,
no sea que un ciclón sin rienda
le parta la cujería
y Celestino García
se nos quede sin vivienda.


JUANITO RODRIGUEZ CABRERA

Yo desde muy niño vine
a la esquina de este monte
a dejar que mi sinsonte
en sus arboledas trine.
Hoy quiero el sol me ilumine
desde la prima al bordón,
porque esos alambres son
como extrañas combustiones
que aceleran los pistones
del motor del corazón.

Hoy después de la llovizna
que le dio paso al querube,
vamos a ver si una nube
negra mi mente no tizna.
Esperemos que la brizna
no haga sombra en el camino
y que a la altura de un pino
se haga perlas el verano
en los aretes de guano
del Ranchón de Celestino.


ADRIEL CEBALLOS DELGADO

Acércate aquí, Miguel,
porque este pueblo te admira
y tu guitarra guajira
pone notas en mi piel.
Con tu infinito nivel
acaricias los palmares,
y tus rimas son juglares
de las tardes de verano
en los ojos de Montano
y en los de Lorenzo Suárez.


ELOY SANCHEZ PADILLA

Estas tardes en que el sol
lanza fuego de arcabuz
hay pinceladas de luz
sobre un guano en arrebol.
Es que el verano en su rol
muestra todas sus facetas
y aunque las nubes coquetas
se achican y se agigantan,
ríe el Ranchón cuando cantan
sus décimas los poetas.


OSVALDO DIAZ AVILA

Bajo la copa senil
de esta cátedra montuna
le pido a mis manos una
mariposa juvenil.
Una, cien veces y mil
tengo que hacer estas cosas,
aunque mis manos rocosas
de tantas piedras labrar,
le es difícil atrapar
al vuelo las mariposas.


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