domingo, 4 de octubre de 2015

Raúl Ferrer visto por Mariana Pérez


La ondulación sonora

Apuntes para un estudio
de la décima en Raúl Ferrer

De izquierda a derecha, el Indio Naborí y Raúl Ferrer, hermanos en el largo batallar por la justicia y en los irrenunciables sueños de la poesía.


 
Por Mariana Pérez Pérez, fundadora y conductora de la tertulia La décima es un árbol y representante del Grupo Ala Décima en la provincia de Villa Clara.

De mi voz he llevado la poesía
como se lleva a un niño de la mano.



Maestro de nuevas generaciones fue Raúl Ferrer (Yaguajay, Sancti Spíritus, 4 de mayo de 1915 – La Habana, 12 de enero de 1993), pero también maestro en la poesía y, dentro de esta, en la décima, a la cual confirió vitalidad y rigor estilístico. Si bien las mejores composiciones en este metro pertenecen a la etapa anterior a 1959, las mismas sólo aparecieron incluidas en un libro veinte años después de aquel, en 1979, cuando salió a la luz Viajero sin retorno (1) y años más tarde en El Retorno del maestro. (2)

En las Cinco notas del autor, que aparecen a modo de introducción en Viajero sin retorno, Raúl Ferrer expresa: 

“Tampoco concebí nunca la poesía sin el alma de la música. El ritmo interior, la ondulación sonora, fue más que una condición una necesidad que en buena parte de mi obra canta, muy emparentada con la rima (...) la rima despierta las palabras; es componente del tema mismo. Niego por eso que la rima sea un mero artificio, jaula de obligaciones. Ella sólo esclaviza cuando un pobre léxico no puede elevar el motivo a la categoría poética”. (3)

Lo extenso en la transcripción de la cita se justifica por la necesidad de demostrar que este poeta utilizaba la rima con plena conciencia de que sus motivos estaban a la altura de la categoría poética.

Viajero sin retorno sería su primer libro, aunque, naturalmente, un buen número de sus composiciones ya habían aparecido en publicaciones periódicas; en él está recopilada toda la poesía que escribiera desde la década de 1940. En el mismo se incluyen dieciséis poemas concebidos en décima, de los cuales ocho pertenecen a la neocolonia (de 1944 a 1958), seis a la etapa revolucionaria (1959 a 1979) y dos no fechados. Las características generales de los anteriores a 1959, en general las mejor logradas, pueden resumirse como sigue:

·        En algunas décimas predomina la sencillez expresiva, pero sin caer en el criollismo chato ni en la vulgarización del tema, mientras que en otras se observa un alto nivel tropológico con dominio de los recursos estilísticos y maestría en su elaboración.
·        La ternura que los niños inspiraban en este maestro.
·        Lenguaje popular sin chabacanerías, no exento de hermosas imágenes: como tomarme un café / en la taza de una estrella ; que la luna ya la vi / deshecha de ajonjolí / cuando en el arroyo juega.
·        El diálogo como recurso para la fabulación.
·        Se emplea el suspenso para darle más valor al desenlace final de la historia: –¡Soy la décima guajira, /  y mi novio es Naborí!.
·        Entrañable cubanía, donde no falta la crítica político-social y el más auténtico patriotismo.
·        Permanente homenaje a esta estrofa a través de diferentes composiciones dedicadas a enaltecerla.

Dentro de todo el conjunto de décimas correspondientes a este período, resaltan por sus valores formales y de contenido, las siguientes:

1954. Décimas de cuatro filos. Intrincadas en apariencia, son un claro llamado a los poetas para que la poesía se pronuncie por la lucha: ... los convoco / al himno, no al miserere! ; felicidad el sudor / y pólvora la poesía! Utiliza a propósito un lenguaje ambiguo, un tanto simbólico, debido a la época en que fueron escritas, razón que se explicita al final: juego peligroso fuera / si con lenguaje más claro / mi voz hiciera un disparo / contra la vida que espera. Al igual que en las Décimas del tiempo tiempo,  hay preponderancia y dominio de los recursos estilísticos.

1955. Guayabera. Entrañable cubanía donde no falta la crítica político-social al problema agrario, que se refuerza a través de la anáfora: –Eso, si la tierra  [el tabaco, el trabajo, la Patria] fuera; y el pie forzado: Vestida [o] de guayabera. La última de las cuatro décimas se refiere a nuestras guerras de Independencia y a los anhelos martianos:

–Eso si la Patria fuera
como la quiso Martí,
porque Patria es un mambí
de machete y guayabera.

1956. Décimas del tiempo tiempo. En 9 décimas se resume toda una concepción filosófica acerca del tiempo, que debe ser aprovechado. El poema es un gran canto al trabajo. Asimismo, se refiere al hombre como ser social: Cuando el hombre es la unidad / el tiempo lo pulveriza. Muestran una gran maestría en su elaboración, así como un alto nivel tropológico. La repetición de la palabra tiempo con diferentes connotaciones es un recurso excelentemente logrado:

En el tiempo va el embrión 
que de tiempo se sostiene,
pero el tiempo también tiene 
su tiempo de prescripción.

A partir de 1959, este poeta continúa la línea de poesía revolucionaria que venía desarrollando desde la década del 40, pero ahora no se enfrenta a la realidad social, sino que presenta a ésta desde la posición de sujeto actuante en una nueva realidad, donde lo que importa son las transformaciones revolucionarias; ahora los temas serán tratados de modo diferente: exhorta a la paz del mundo con la euforia de la liberación nacional en 1959; el campesino ya no es aquel que sufría por el desalojo, sino el que se alfabetiza en 1961; la condición antimperialista ya no es un lamento por la pérdida de la soberanía, sino una posición de enfrentamiento con la certeza de ser el vencedor. Sin embargo, en Raúl Ferrer la calidad poética no cede ante el discurso político, por el contrario, asimila las nuevas formas de expresión y mantiene a la décima en el nivel acostumbrado por él, como sucede, por ejemplo, con Regreso del Cucalambé, a pesar de ser éste un período en que nuestra estrofa nacional resultó tan dañada por el facilismo. Por otra parte, la poesía de combate en este autor se recibe auténtica, sincera, porque su creador fue un poeta de excelencia, poseedor de verdaderas convicciones revolucionarias y humanistas, que la salva del epidémico panfleto, que tanto ha dañado a cierta zona de la décima en Cuba.

El retorno del maestro es un precioso libro, cuya edición y notas estuvieron bajo el cuidado de Excilia Saldaña, quien fuera una importante escritora para niños; la cubierta, el diseño y las ilustraciones pertenecen a Miriam González Jiménez, y fue impreso en la RDA. El prólogo obedece a la firma de Félix Pita Rodríguez. Se trata del segundo publicado por Raúl Ferrer, donde se agrupan todos los poemas que escribiera para niños, en su mayoría  concebidos con fines docentes. Veintitrés de ellos adoptan la décima como forma de expresión; hay ocho que también se encuentran en el libro anterior.

Acerca de El retorno del maestro expresa el prologuista: «Este libro es como la hermosa crónica de momentos centelleantes de la vida de este poeta. Lo que él evoca, o reconstruye, con admirables versos, es, fundamentalmente, la etapa extraordinaria, deslumbrante, en la que puso su gran talento en el aula de su escuela en el Central Narcisa».

Dividido en tres secciones, I. El aula- II. Arco iris- III. El retorno, cada parte se abre con una breve crónica donde la editora relata momentos de una visita al Maestro. En la Nº I incluye recuerdos, tomados de la propia voz de Ferrer: «Cuando siento el olor limpio de la tierra pienso en mi escuela de Narcisa, la huerta siempre verde, mis muchachos, mi aula… ¿Cómo era la clase? Pues poesía, que la poesía no sirve para la vida, ¿para qué entonces?». Pura nostalgia por su escuela que, a partir de ahí, será vivencia en la poesía, desgranada, sin orden cronológico, manifestación de cómo el educador  enseñaba, sin medios, sin artificios, solo con la palabra vibrante y útil.

Me permito una digresión para ejemplificar lo anteriormente dicho: cierta vez, en la década de 1980, escuché una conferencia suya; fue durante un seminario a metodólogos y funcionarios del Ministerio de Educación, celebrado en la Escuela Formadora de Maestros «Manuel Ascunce Domenech». Su voz resonaba alta, firme, y todos estábamos prendidos de sus labios, ojos e ideas. Tomé notas y después escribí un poema que, de tan bien guardado, no he podido encontrar. Jamás he olvidado las dos frases que más me impactaron. La primera: «El hombre está en la vida para encontrar felicidad». Y acerca de Manuel Ascunce Domenech y Pedro Lantigua, asesinados durante la Campaña de Alfabetización, dijo: «¡Eran cadáveres alumbrando la campiña!». ¿Cómo olvidar tanto sentimiento?

El libro demuestra su dominio de las estrofas clásicas: décima espinela (apegada a la oralidad, a veces improvisada), ovillejo, soneto y sonetillo, romance y romancillo, canción, cuarteta y muchas más. Y lo más importante es que esta poesía, concebida para las lecciones de Historia, Geografía, Matemática, etc., no tiene un ápice de «didacticismo» (4), aunque educa, pero siempre poniendo en primer plano los valores literarios.

En la sección I, «El aula», los temas son variados: el maestro y su papel, las flores, las frutas, la luz y el color del paisaje, los fonemas («Juego en lu»), la ortografía («Para aprender el acento», ovillejo, 1940), la matemática y la Revolución («Las cuentas», 1965).

La II, «Arco iris», se dedica al color, en relación íntima con lo humano y lo familiar. A propósito expresa Excilia Saldaña: «¿Existiría la poesía de Raúl Ferrer sin estos colores que forman el prisma íntimo del poeta? Todos confundidos y hechos luz en la memoria, presente y pasado superpuestos: tiempo eterno del amor» (5). Las décimas, que son ocho en total, tratan de: la guayabera, Dalila y Sansón (tema un tanto extraño, actualizado mediante elementos de la naturaleza, como jardín, tomeguín, violeta, y un toque final de humor), la familia («Gipsy II», «Mamá», «Familia», «Décimas en Varadero»). «Regreso del Cucalambé» (1975), dedicadas al dirigente campesino y defensor de la décima Pepe Ramírez Cruz, consta de cuatro partes: «Campo», «Agua», «Monte» y «Punto»; esta última, ingenioso juego de palabras con el vocablo «décima»: decimante, décimo, decimado, decimiel, endecimecerte, decimicuba, adecime, decimonta.

La sección III, «El retorno», está definida, como lo expresara el propio poeta, por el trabajo revolucionario: «Hay mucho que hacer, lo mío para después, sí, claro que me gusta la idea del libro, pero estos son poemas de tribuna. Sí me alegra el libro, pero primero son las tareas que nos exige el momento». (6)

Todas las décimas fueron escritas después de 1959. «Alfabetización», por ejemplo, tiene música del propio autor y se cantaba durante la Campaña, que fue dirigida por él. Hay otros temas: la mujer, Maceo, los educadores, Cuba, la paz... Al XX Aniversario de la Revolución dedicó «Canturía del XX Aniversario», cuya redondilla inicial se repite igual en tres de las cuatro estrofas, excepto los segundos versos que varían: Solté la décima un día / desde su prisión estrecha / y salió como una flecha / derecha a la canturía. En la última estrofa cambia más: Solté la décima un día / —al fin encontró la brecha— / y salió como una flecha / buscando la canturía.

Dentro de todo el conjunto de la última sección, resalta «Nicaragua» (1980), décima endecasílaba, escrita y leída en la casa natal de Rubén Darío, durante el aniversario de su nacimiento, el primero celebrado en Nicaragua libre.

Cierra el libro «Canción-paz» (1959), que aboga por la «ciencia con amor» en contra del átomo (bomba atómica).

En total, El retorno del maestro contiene veintitrés poemas en décimas, de las cuales ocho aparecieron antes en Viajero sin retorno.

Ya Raúl Ferrer, el maestro, el poeta, el revolucionario, cumplió cien años; hace tiempo que no se encuentra con nosotros, pero la ondulación sonora de sus versos aún vibra en el pueblo que lo estima; con él, penetró en la tierra, y ahora las fuerzas telúricas (7) asciendan al espíritu de todos cuantos leen y escuchan su poesía.



NOTAS:

1.- FERRER, RAÚL:  Viajero sin retorno;  pról. Joaquín G. Santana, Ediciones Unión, La Habana, 1979, 273 p.

2.- ________:  El Retorno del maestro;  pról. Félix Pita Rodríguez, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1990, 158 p.

3.- ________:  Ibid., p. 18-19.

4.- N.A. El Diccionario de la  Academia Española no reconoce la palabra “didactismo”, sino “didacticismo”.

5.- SALDAÑA, EXILIA, en: Raúl Ferrer, El Retorno del maestro, p. 68.

6.- FERRER, RAÚL, Op. Cit., p. 133.

7.- Se refiere a lo que decía Raúl Ferrer a sus alumnos, para que no se avergonzaran de asistir descalzos a la escuela; él mismo, predicando con el ejemplo, iba sin zapatos.




GUAJIRA FIEL


Ver la guajirita aquella
y prendarme, todo fue
como tomarme un café
en la taza de una estrella.
Quise enamorarla y ella,
fresca como un alelí
dijo: salga por ahí,
yo solo guardo esta miel
para mi guajiro fiel
que es el Indio Naborí.

Malhaya la negra hora
de la noche peregrina
que encontré una campesina
de voz tan arrulladora.
Malhaya su tentadora
liviandad de colibrí.
—Usted no me engaña a mí,
ya yo tengo quien me engañe,
me ilusione y me regañe
con el Indio Naborí.

—Mira que es una fortuna
la que vengo a regalarte.
—Vaya a cantar a otra parte
y deje en paz la montuna.
¡Y no me ofrezca la luna,
que la luna ya la vi
deshecha en ajonjolí
cuando en el arroyo juega,
con la voz que más me llega:
la del Indio Naborí!

—¿Y ni un beso antes de irme?
—¡Bese al verde y ya me besa!
—¡Quiero hacerte una promesa,
paloma, tienes que oírme!
Y juro que el golpe firme
con que se tumba un jiquí
en el corazón sentí
cuando me gritó con ira:
—¡Soy la décima guajira,
y mi novio es Naborí!


Día del Poeta, 1954




DEL CONCURSO QUE LLEVA SU NOMBRE:

De Raúl Ferrer (Yaguajay, Sancti Spíritus, 4 de mayo de 1915–La Habana, 12 de enero de 1993), quien fuera además coordinador de la Campaña Nacional de Alfabetización en 1961 —y a quien rindió tributo recientemente el XV concurso nacional Ala Décima por el centenario de su natalicio—, hemos publicado antes los poemas Guayabera, Décimas del tiempo tiempo y Mi querido Frankestén, así como el comentario “Martí, pasión y verdad: la décima de Raúl Ferrer”, por Waldo González López (2008); el tributo del grupo decimista espirituano Toda luz y toda mía en diciembre del 2011, por el Día del Educador; y los homenajes que le rindieron la Tertulia del Sur y el Grupo Ala Décima en mayo del 2012 y en mayo del 2013. También el simpático poema Guajira fiel, dedicado a su hermano de luchas y poesía, Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí.

OTROS HOMENAJES A RAÚL FERRER:


Visite el sitio web de la tertulia
La décima es un árbol,
fundada y dirigida por Mariana:


Visite el sitio web Arboleda, de Mariana:

En ese sitio:


MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA DÉCIMA EN ESTA PROVINCIA HACIENDO CLIC AQUÍ:
VILLA CLARA










No hay comentarios: