viernes, 19 de agosto de 2016

El canto de Martha a Fidel


…Sobre mi monte soldado…

Por Zucel de la Peña Mora
Tomado del Periódico 26

Las Tunas.— Dicen que se puso muy contenta, y no era para menos. Había ganado el tercer premio en el Concurso Internacional Guayasamín, convocado para homenajear a Fidel Castro en su cumpleaños 70 por la Fundación que lleva el nombre del famoso pintor ecuatoriano.

De la noticia supo al día siguiente de publicarse los resultados. Estaba en Camagüey, con fiebre, y solo la creyó cuando le enseñaron el periódico.

No se trataba de décimas salidas del oportunismo o la esperanza solitaria de engordar el bolsillo. Ella sentía aquellas palabras. Admiraba, quería al hombre del Moncada. Las había escrito en 1984.

Nacer en un hogar sumamente humilde la llevaba a agradecerle muchas de las victorias de su vida. En respuesta, entregó a Cuba su literatura, y momentos como la participación en la Campaña de Alfabetización.

Era una poetisa en toda el alma de la palabra. La feminidad y el erotismo pondrían algunas constantes de su diálogo con las musas. Incursionó además en la narrativa y la literatura infantil.

El galardón del país latinoamericano llegó cuando ya había publicado cuatro libros y obtenido otros laureles. Estaba lejos de ser una improvisada como el rotativo Nuevo Herald sugirió al saber que tenía como profesión Médico especialista en Medicina del Trabajo, labor en la que se desarrolló por más de dos décadas. El autor del escrito obvió un detalle: miembro de la Uneac.

Por el premio fue a Quito, estuvo por siete días junto a la familia Guayasamín, asistió, incluso, a una boda. Al regresar dijo que habían sido muy cariñosos con ella. Trajo como cetro un cuadro original del gran artista con la imagen del Líder cubano. Tiempo después sufrió la tristeza de que se lo robaran de casa. Aún está perdido.

No tuvo Martha Pérez Leyva una vida fácil, pero son muchos los que la recuerdan en bien. Nació en Jobabo en 1942 y murió en esta localidad capital el 3 de agosto del 2002. Merece ser más recordada sin dudas. Por lo pronto traigamos a nuestro presente aquellos versos dedicados al Comandante:

Fidel, del monte un asombro,/ "en la pupila del río"/ que transformó mi bohío/ en casa sobre su escombro./ Fidel, tú, hombro con hombro/ sobre mi monte callado,/ sobre mi monte soldado, sobre mi monte y su orilla./ Eres mañana que brilla/ sobre un monte enamorado.

Fidel con el General,/ el General de las Cañas,/ General de las hazañas/ del verde cañaveral./ Hoy canta nuestro central/ con guarapo en su garganta,/ la madrugada levanta/ y despierta de ese sueño/ al obrero que es el dueño/ de la sirena que canta.

Fidel, discurso profundo/ hoy tu barba se reparte/ en el monte, en cualquier parte/ donde hay dolor en el mundo./ Fidel, discurso rotundo./ Un Fidel por la ciudad./ Un Fidel con su hermandad/ a cada pueblo explotado, a cada obrero humillado/ un Fidel con su verdad.


Versión original en el Periódico 26: El canto de Martha a Fidel








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