miércoles, 15 de febrero de 2012

Palabras por el XII Aniversario
del Grupo Ala Décima


Pronunciadas por el poeta Pedro Péglez González, presidente del Grupo Ala Décima. Encuentro por los doce años de la agrupación y premiación del XII concurso nacional Ala Décima. Lunes 6 de febrero del 2012,
peña semanal de la biblioteca Tina Modotti, Alamar, La Habana del Este. Fotos: Modesto Caballero


Queridos amigos y hermanos nuestros en la poesía:


Dijo el poeta: Para que con nuestra huella / se torne cristal el lodo / hay que amar: amarlo todo / desde el insecto a la estrella. Con estos versos de nuestro padre espiritual, Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, que han sido y son encomienda gustosa para el Grupo Ala Décima, damos a todos la bienvenida a este encuentro por nuestro decimosegundo aniversario y premiación
de nuestro XII concurso nacional.

Agradecemos a todos acompañarnos, en especial a la representación de la familia del poeta (sus hijos Alba y Fidel Antonio, ambos escritores), así como a las integrantes de la filial de Ala Décima en su tierra natal, San Miguel del Padrón —sin duda, la más activa de las tres con que cuenta la agrupación—, que encabezada por su presidenta, la poetisa Bertha María Gómez, realizaron un muy profesional trabajo como jurado de esta edición del certamen, con aporte incluso de iniciativas: tres lauros que no estaban en la convocatoria, a nombre de la filial, del Proyecto Naborí y del Proyecto Perseverarte. El concurso, por cierto, con su Premio especial Indio Naborí para este 2012, ha devenido el primer tributo al poeta en el año en que cumplirá sus primeras nueve décadas de vida eterna y fructífera.

Agradecemos la presencia de nuestro Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (CIDVI) y su director Luis Paz Esquivel, Papillo, así como de otras instituciones que nos respaldan en estos empeños: los periódicos Juventud Rebelde —aquí está Nelly Osorio, de su Departamento de atención a lectores, además de otros compañeros, y no se encuentra Luis Hernández Serrano, fundador de esta peña y del Grupo, por apremiantes razones de salud en su familia— y Trabajadores, que ha venido con una representación encabezada por su director, Alberto Núñez Betancourt, y por el jefe de su redacción cultural, el crítico de arte Jorge Rivas, también miembro de Ala Décima, quien realizó el importante aporte de una obra de arte para esta edición del certamen.

Agradecemos al colectivo de trabajadores de esta biblioteca Tina Modotti, sede de la peña semanal que sirvió de cuna a nuestra agrupación, y por ende, su sede principal. A este colectivo laboral y a su directora, Dineya Vázquez, agradecemos muy especialmente su apoyo como centro de recepción de las obras y como imprescindible aseguramiento de esta cita fraternal. (Recientemente se ha incorporado a este colectivo, como administrador, el compañero Carlos Parker, que se ha sumado rápidamente a estos empeños, y a cuya autoría se deben las obras de artes plásticas que complementan visualmente este encuentro).

Y agradecemos a los 36 miembros del Grupo Ala Décima y a su veintena de colaboradores, muchos de ellos poetas que se entregan a nuestro trabajo con igual devoción y desinterés que los integrantes, y si no solicitan su ingreso es porque desean continuar siendo aspirantes al máximo galardón en nuestro concurso, en el cual no pueden tomar parte, según reza la convocatoria, los miembros de la agrupación. Entre los colaboradores, agradecimiento especial merecen los artistas de la plástica que en esta edición del concurso han realizado y donado obras para los distintos premios. Son ellos Manuel Fernández Malagón, Ventura González, Alejandro Gispert, Clavelis y Cardosa. También al coronel Reinaldo González, poeta decimista que donó ejemplares de sus libros, al igual que la familia de nuestro querido hermano Wilfredo Sánchez.

Agradecemos además la presencia de la familia de Yazmina Calcines, cuyo nombre lleva el premio erótico del certamen, y al hermano poeta Héctor Arturo, que ha traído invitado al también poeta Aarón García Peña, Director de Comunicaciones y de la página web de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.

Permítannos una rápida mirada a lo hecho en el 2011. En febrero de ese año, el encuentro similar a este, como siempre concebido a las puertas y en saludo a la Feria Internacional del Libro en su etapa inaugural habanera, celebró los once años del Grupo y galardonó a nueve autores, en un certamen cuyo premio especial conmemorativo honró el recuerdo de Ada Elba Pérez en su cumpleaños 50, y cuyo jurado —Olga Lidia Pérez, Isbel Díaz Torres y Julio Alberto Cumberbatch— realizó entonces también una encomiable labor.

Como es costumbre, premiaciones complementarias se realizaron después durante los capítulos provinciales de la Feria del Libro. En Santa Clara, capital provincial de Villa Clara, donde habían recaído los dos principales lauros y una mención, esa premiación se efectuó bajo la conducción de la poetisa Mariana Pérez, quien ha sido, no solo por aquel desempeño sino por la labor sostenida de todo el año, su tertulia La décima es un árbol, el sitio web de esa tertulia y su sistemático vínculo práctico con nosotros, la más eficaz representante de Ala Décima en una provincia.

Otra premiación complementaria, para galardonados de ese territorio, se efectuó durante la cita del libro en Bayamo, gestionada y respaldada en su ejecución por el poeta Alexander Besú, también con un destacado y sostenido trabajo durante el año como representante de Ala Décima en la provincia de Granma.

La fiesta mayor del libro fue respaldada por nuestras tertulias capitalinas Lira y verso y La letra en rosa, y tuvo además en San José, provincia de Mayabeque, una lectura poética de una representación aladecimera, a cargo de Modesto Caballero, Luisa Oneida Landín, Juan Carlos García Guridi e Isbel Díaz Torres, junto a otros escritores decimistas.

En abril, a pedido del CIDVI, apoyamos la Jornada de Música Campesina con un encuentro entre repentistas y escritores en la Tertulia Azucarera que conduce Oneida, y en mayo celebraron sus cumpleaños —noveno y tercero respectivamente— las tertulias Lira y verso, de Julito Cumberbatch y La letra en rosa, de Oneida, las más significativas de las conducidas por miembros de Ala Décima en la capital, junto a la Peña Naborí de San Miguel del Padrón, cuya filial celebró ese mes su sexto aniversario, y realizó su Primer evento científico Jesús Orta Ruiz.

Tras la celebración en junio de la XLIV Jornada Cucalambeana en Las Tunas, fiesta mayor de la décima, en la cual estuvieron presentes 6 integrantes de la agrupación, se desplegó hasta fines de septiembre en el Pabellón Cuba, de La Habana, la temporada organizada por el CIDVI con el nombre Rampa arriba Rampa abajo, para la cual el Centro nos pidió la convocatoria de escritores con el objetivo de realizar junto a los repentistas lo que ha dado en llamarse contralectura. Para estos fines, el Grupo Ala Décima movilizó, en 7 viernes sucesivos, a 13 escritores entre miembros y colaboradores, y los resultados fueron valorados satisfactoriamente por el público, por los participantes y por el CIDVI.

Septiembre fue mes de eventos y aniversarios. En La Habana y en el espirituano pueblo de Jarahueca, la Bienal Identidad —de cuyo Comité Organizador formamos parte— en su octava edición rindió tributo a Ada Elba Pérez en su cumpleaños 50 con una intensa agenda de intercambio artístico-literario con la población, y en San Miguel del Padrón nuestra filial homenajeó a Jesús Orta Ruiz en su cumpleaños 89 con la premiación del tercer concurso de glosas Indio Naborí. En Santa Clara, la tertulia La décima es un árbol celebró sus cuatro años de vida.

En noviembre, a invitación de la UNEAC de Sancti Spíritus, acudimos a la XXII Jornada de la Poesía Cubana en esa ciudad, en esta edición dedicada a la décima, y en cuyo programa tuvo lugar la constitución del grupo provincial de decimistas, encabezado por nuestra colaboradora principal en ese territorio, la poetisa, editora y diseñadora Merari Mangly. Una de las primeras acciones de la recién creada agrupación, que asumió días después el nombre de Toda luz y toda mía, título de una antología decimística espirituana, fue donar para esta premiación una selección de libros y encomendarnos su fraternal saludo para este auditorio.

El año cerró en diciembre con lo que consideramos el más importante concilio de la décima escrita cubana: el Encuentro Décima al filo, en la camagüeyana ciudad de Guáimaro, ratificada como la capital de la décima escrita por mujeres. El evento, en esta sexta edición —en la cual tomaron parte 5 miembros de nuestro Grupo—, demostró cuánto se puede hacer cuando virtudes como el desprendimiento, la consagración y solidaridad fraternal se dan la mano para una agenda signada por la décima escrita como centro, en interrelación constante con otras disciplinas.

De todo este saldo ha dado testimonio nuestro sitio web Cuba Ala Décima, aunque afectado sensiblemente en la segunda mitad del año por problemas con el equipamiento técnico, lo cual disminuyó sobre todo nuestra proyección en la esfera internacional y nuestra acostumbrada promoción del ya amplio y variado quehacer de la décima escrita en otros países de Iberoamérica, así como el seguimiento que veníamos realizando de la campaña internacional por la liberación de nuestros Cinco Héroes.

Finalmente, aunque todos y cada uno de los miembros del Grupo Ala Décima le aportan su prestigio individual de creadores, es justo detenerse en algunos de ellos, además de las valoraciones individuales ya expresadas en estas palabras. Para felicitar por ejemplo a nuestro profesor Roberto Manzano, de larga trayectoria poética y docente, quien vio cristalizada en el período una obra de años de trabajo: la antología El bosque de los símbolos. Patria y poesía en Cuba, primero de tres tomos con selección, prólogo y comentarios suyos, obra de obligada referencia en lo adelante para los estudios de poesía cubana desde sus orígenes.

Para abrazar a María de las Nieves Morales y Leonel Pérez Pérez, integrantes del dúo Ad Líbitum y fundadores de nuestro Grupo, quienes a sus muchos resultados como destacados escritores suman ahora el cumplimiento exitoso de una misión cultural de un año en Venezuela como binomio dramático-musical.

Para congratular a Carlos Esquivel, una de las más significativas voces de la actual literatura cubana, que en esta etapa vio aparecer su primera novela, Un lobo, una colina, y la obra El libro de los desterrados, escrita en coautoría con Diusmel Machado y que mereció el Premio Iberoamericano Cucalambé 2010, certamen tristemente paralizado este año y para el cual no nos cansaremos de pedir el cumplimiento de los compromisos contraídos con su última convocatoria y la inaplazable reanudación del concurso.

Para felicitar a Alexander Besú, nuestro representante en Granma, escritor descollante en esa provincia y en todo el país, que en 2011 obtuvo su segundo lauro internacional, el del concurso de la Latin Heritage Foundation, en Estados Unidos, y en su provincia de origen recibió de la UNEAC el Premio al Mérito Literario José Joaquín Palma por la obra de toda la vida, el más importante en cuanto a literatura que se otorga en ese territorio.

Para abrazar al poeta y promotor Argel Fernández Granado, presidente de la filial de Ala Décima en Las Tunas, que con su selección Del surrealismo a la décima exquisita ha ofrecido una muestra deliciosa del singular juego poético colectivo del cual ha sido conductor por más de una década en el Café con Verso de la Casa Iberoamericana de la Décima El Cucalambé, y desde su posición como director del Centro Cultural Huellas garantiza una presencia permanente de Ala Décima en las tertulias de tecleros de Juventud Rebelde, para esa alianza querible y gananciosa que Jesús Arencibia ha titulado Tecla con Ala.

Para reconocer a Olga Lidia Pérez su tesón inclaudicable en mantener las Bienales Identidad de homenaje a Ada Elba, a pesar de los muchos contratiempos y tendencias que parecen apostar por el languidecimiento de esta cita artístico-literaria de rica trascendencia para el trabajo cultural comunitario, así como felicitarla por los resultados de la Octava Bienal, ya mencionada párrafos atrás, y trasmitirle un beso a toda su familia, ahora que acabamos de celebrar el medio siglo del nacimiento de Ada.

Para congratular a Odalys Leyva, presidenta del Grupo Décima al filo, por el exitoso Sexto Encuentro de esa agrupación hermana, también referido antes en estas palabras, y destacar el extraordinario ejemplo de desprendimiento y consagración a la causa decimística de Odalys, sus padres y su esposo, que invirtieron la donación recibida del Frente de Afirmación Hispanista de México en preparar condiciones, en su propio hogar, para un Rincón Guaimareño de la Décima que sirviera de villa al encuentro, y en ese esfuerzo contaron con el respaldo de los vecinos, en largas horas de trabajo voluntario constructivo, así como de los escritores y artistas del territorio y sus instituciones culturales.

Para felicitar a Luis Hernández Serrano, a quien en esta Feria del Libro le será presentado su primer decimario, La fábula del olvido, con prólogo del Indio Naborí y publicado por la Editorial Quo Vadis, de Argentina, libro que amplía la numerosa bibliografía de Luis en otras disciplinas de las letras.

Los vicepresidentes del Grupo Ala Décima, Modesto Caballero y Karel Leyva, también merecen el abrazo del colectivo. A este último, por el prestigio alcanzado en algo más de un año entre los escritores del país, en virtud de su tesonera labor como director de Promoción del Instituto Cubano del Libro. Al primero, por su exitosa reciente estancia de dos semanas en Chile, a donde fue invitado como escritor, y por la aparición, en esta Feria del Libro, de su cuarta novela policial consecutiva.

A ellos, y a todos, saludamos. A todos agradecemos, y con todos contamos, para proseguir, animados por la frase de Manzano que ya resulta bandera —La mejor poesía es querernos—, para hacer realidad de cada día los versos con que nuestro padre espiritual, el Indio Naborí, sintetizó lo que debe ser martiana premisa, en el metafórico personaje del Minero: Puede renunciar al oro / jamás al dorado sueño.


Muchas gracias.