domingo, 18 de septiembre de 2016

Esquivel en entrevista para La Demajagua


“La décima rescató la emoción”

En ocasión del reciente I Encuentro A la décima va la vencida en la provincia de Granma, el relevante poeta tunero Carlos Esquivel Guerra concedió esta entrevista al periódico granmense La Demajagua
En la inauguración del evento, en primera fila, de izquierda a derecha, Carlos Esquivel. Al micrófono, Alexander Besú.




Por Zeide Balada Camps

Carlos Esquivel Guerra, poeta y narrador de Las Tunas, es franco y certero en sus palabras; agudo observador de cuanto vive y le rodea, por eso sus versos tienen el color de este tiempo, con sus luces y sombras.

Tuve la oportunidad de conocerle de manera casual. Recientemente, llegó a Granma como invitado del primer Encuentro nacional A la décima va la vencida, organizado por la Asociación Hermanos Saíz de la provincia.

Una amiga muy cercana motivó las presentaciones. Luego compartimos historias de la infancia, proyectos literarios, ambiciones, sueños, jaranas, versos, en especial los octosílabos que ocupan un lugar privilegiado entre los demás.

En el camino literario, al principio no los tomó en serio, y casi se burla de quienes los elegían. Hacía algunos con carácter humorístico, pero así le fue tomando el gusto y se enamoró de la rima, a tal punto que formó parte de esa generación de finales del siglo XX que rompió esquemas.

En su trayectoria ha obtenido varios lauros que refrendan la valía de sus propuestas, entre estos los Premios Nacional Cucalambé, en 1998, por Perros ladrándole a Dios y el Iberoamericano Cucalambé, en el 2005, por Toque de queda.


-¿Qué valor tiene la décima para la cultura cubana?

– Nunca ha dejado de ser parte esencial y privilegiada de la cultura cubana, aun sin ser una estrofa nacida aquí. Sin embargo, por ese carácter tan musical y ritmo que tenemos los cubanos la reinventamos y se convirtió en parte de nosotros. Ha sido una especie de robo bienvenido.

“Existen demasiadas evidencias de que la llamada estrofa nacional no solo renovó su propio panorama sino el de la literatura cubana de finales del siglo XX.

“Por zonas y épocas estuvo matizada de la absorción de cierta forma de conceptualizar la vida cubana y lo que nos preocupa e interesa es distinguir hasta qué punto esa marca, esa influencia de esa escritura fresca, renovadora, se reinventó y jerarquizó sus voces y actitud creativa”.

-¿Por qué crees que esta estructura poética ha sido relegada o subvalorada por la crítica literaria?

– “Existe un sentido muy estrecho de atreverse a remover cosas, proponer un pensamiento provocador, lúcido, con una coherencia intelectual, eso es nulo dentro del ámbito de la crítica.

“La décima ha sido totalmente ignorada, despreciada diría yo. Los críticos tienen que revaluar maneras de entender un proceso de escritura que es auténtico, legítimo y contemporáneo como cualquiera de los otros.

“Discriminan a la poesía rimada y para mi es más fácil hacer un verso libre, un poema solemne, que hacer uno en el que se concentre humor o sea rimado.

“Yo escribo todas las formas y me desenvuelvo con una mirada bastante optimista porque no me dejo apresar por esas supuestas cárceles, que a veces son invisibles y están muy cerca de uno mismo.

“Lo más doloroso es que no exista en el país una revista que legitime y jerarquice el valor de la décima en la escritura poética, prácticamente, no se publican libros en las editoriales nacionales.

“Escasos textos han ganado un premio de la crítica. Existen antologías pero son pocas, subvaloradas y desapercibidas. Es un fenómeno creciente y doloroso.

“En parte es responsabilidad de los propios cultores, la décima tenía una carta de presentación muy estigmatizada, con un contexto muy marcado en lo campesino, bucólico… Mover el panorama fue complejo, incluso todavía hay zonas generacionales, autores más antiguos, que no asimilan ni les interesa la más nueva.

“Tenemos que convivir en paz. El arte es una especie de carrera de relevo, donde una generación no solo le entrega un batón a la otra, sino que la precedente te aparta y te desplaza.

“Hay que asimilar las influencias, las maneras con que poetas importantes de Cuba como Lezama Lima, Eliseo Diego, Raúl Hernández Novás, la escribieron con total libertad sin ningún tipo de prejuicio. Pero ahora, los aires son muy diferentes”.

- ¿Cuáles son los principales elementos que se han renovado?

– Hay una conciencia de que lo que escribo es poesía, aunque la escriba en décima, no estoy enclaustrado en una forma que te controla el ritmo.

“La décima ha asimilado referencias culturales diversas: el cine, las artes plásticas la música. De alguna manera estas manifestaciones estuvieron en el escenario dramático para convertirla en un verdadero manantial.

“Por otra parte está la búsqueda, la preocupación y la provocación de temas conflictivos dentro de la sociedad cubana. Los decimistas, por lo general, siempre fueron muy apacibles y cantaron a temas muy tradicionales; los nuevos se atrevieron a involucrarse en actos de exploración novedosa.

“El poema de diez versos, estaba a la par o muy por encima de la poesía nacional, que se encontraba metida en cierto toque solemne y chirriante, un tipo de poesía cerebral, buscando huir de la emoción. Yo creo que la décima rescató esa lírica que necesita lo emocional pero buscando una particularidad cultural o formas muy contemporáneas de asumir la vida intelectual de un lugar”.

- ¿Cuáles son las libertades creativas que te brinda este forma de creación poética?

– La libertad siempre es interior, los límites están en uno mismo. La décima, como es tan discriminada, separada de los puntos jerárquicos que impone la estructura crítica del país, pues ahí uno se atreve decir cosas que otros no dicen, sorprende, prioriza un tema, una forma de expresarse. Creo que la libertad es una prisión muy complicada y en la poesía más.

“Este tipo de poema tiene una estructura aparentemente muy limitada, ocho sílabas métricas, diez versos. El ámbito, la preocupación, la capacidad creativa y renovadora del poeta, le llevará a hacer lo que quiera, sin olvidar que comunicar es lo primario.

“A veces te encuentras a un escritor que experimenta y no te dice nada, lo más importante es transmitir esa energía que te remueve el mundo interior, y si no tienes la posibilidad de expresarlo, el silencio es la mejor respuesta”.

-¿Qué opinas del naciente encuentro A la décima va la vencida?

– Es importante defender proyectos que estén a favor de la cultura, en cualquiera de las manifestaciones y más cuando estas son relegadas. Además, que sea en Granma, donde tienen algunos de los líderes importantes como Alexander Besú, Jorge Adrián Betancourt, Alexander Aguilar… Esto vamos a apoyarlo y defenderlo con todas las armas.









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