viernes, 10 de julio de 2015

Ronel González, Premio décima humorística


Con El móvil de mi vecina
 
El Catauro de la décima, espacio de los escritores en la 48 Jornada Cucalambeana, fue testigo emocionado de varias premiaciones, entre ellas la del Concurso iberoamericano de décima humorística. Su jurado —Ana Rosa Díaz Naranjo, Antonio Berazaín y Marcos San Gil— otorgó el galardón al conjunto El móvil de mi vecina, de Ronel González Sánchez (Cacocum, Holguín, 1971).

El autor cuenta con numerosos lauros en su trayectoria literaria, que incluyen el Premio Cucalambé 1995 por su libro El mundo tiene la razón —escrito en coautoría con José Luis Serrano, también holguinero, cuando ambos contaban solamente con 24 años, galardón cuyos 20 años se celebraron en el II Evento Sílabas en el tintero, cita efectuada en abril pasado en Las Tunas— y el Premio Iberoamericano Cucalambé 2006 por su poemario Atormentado de sentido. Para una hermenéutica de la metadécima.

Además de su obra en versos, a Ronel González Sánchez hay que agradecerle su labor de investigación, compilación y análisis. De su cosecha es por ejemplo Árbol de la esperanza, antología de décimas hispanoamericanas, publicada por la Editorial Arte y Literatura —una importante selección cuyo prólogo Ronel escribió totalmente en espinelas, aunque dispuestas al modo de la prosa—, estudios de mucha utilidad como Alegoría y transfiguración; la décima en Orígenes, y otros que nos asoman al fértil antecedente en el territorio: Selva interior, estudio crítico de la poesía en Holguín (1862-1930) y La noche octosilábica; panorama de la décima escrita en Holguín, en cuya introducción argumenta Ronel sobre la necesidad del volumen: “Estudiar la décima como complejo cultural, entendido como la relación existente entre la décima y el conjunto de elementos culturales con los que interactúa en sus manifestaciones oral y escrita”.

Gracias a la colaboración de Ronel González Sánchez, ofrecemos su conjunto poético merecedor del Premio iberoamericano de décima humorística:


EL MÓVIL DE MI VECINA

E-se-lular que tienes cielito lindo
junto a la boca, no se lo des a nadie,
cielito lindo, que a mí me toca…

“Canción de Cubacel”


Mi vecina se compró
un moderno celular
y no para de llamar
al novio que la dejó.
Habla tan alto que yo
me atormento a cada rato
porque emplea en su arrebato
el vocablo más grosero,
y, aunque es ridículo, quiero
agarrarle el aparato.


Es que de lejos se nota
que, como es cosa de estreno,
el equipo está tan bueno
que cualquiera se alborota.
Ella que es mujer grandota,
de volumen extrahumano,
cuando se exhibe, temprano,
con su artefacto de lujo
en mi mente lo dibujo
y no me cabe en la mano.


Desde el balcón se lo he
vacilado, al estar sola,
y no veo si es Motorola,
Samsung, Nokia o LG,
mas no le preguntaré 
porque dudo que me escuche.
Prefiero tragarme el buche
de mi ignorancia, creyendo
que el que ella tiene es tremendo,
por el grosor del estuche.


Aunque pienso que ella cuida
bien su móvil regordete,
si anda como un reguilete
el celular se le olvida,
y pone en riesgo la vida
útil del cel, sin motivo. 
Además, creo abusivo 
que a otro se lo haya dado
o que con short apretado 
recubra el dispositivo.  


Estoy tan obsesionado
con el flamante instrumento,
que cuando ella falta, siento
mi cargador dislocado.
La tecnología me ha dado
duro con el desarrollo.
Sin dinero soy un rollo
y el presente me atropella,
por eso sueño que ella
me pueda brindar... su apoyo.


Se me ocurrió la otra tarde,
al mirarla en el balcón,
robarle el telefonón,
pero ese fue un plan cobarde.
Aunque por dentro me arde
la envidia, la envergadura
de semejante locura 
me pudiera pervertir
y yo no puedo vivir
fuera de su cobertura.


Yo, que tengo uno chiquito,
con pocas aplicaciones,
voy a inventar mil razones
para pedirle el bendito
objeto. -¡Lo necesito!
-gritaré, aunque se moleste,
y por mucho que me cueste,
le diré, sin titubear,
que al menos para jugar
una noche me lo preste.


(El poema pertenece al libro La libra de verso en pie, en proceso editorial en Ediciones Orto de Manzanillo para el 2016.



De Atormentado de sentido..., Premio Iberoamericano Cucalambé 2006, vea en nuestros archivos los siguientes poemas:


Otros acercamientos a su obra poética desde el exterior pueden verse en los sitios Arco y espuela, de Guillermo Aldaya, y Laberinto del Torogoz y Arte poética, ambos de André Cruchaga.


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