martes, 27 de diciembre de 2011

Ruta iberoamericana


A propósito de la desaparición
del Premio Iberoamericano Cucalambé
que no pudo ser convocado y premiado
en la Jorna
da Cucalambeana 2011


Desde la provincia de Granma nos envía esta joya decimística
Alexander Besú Guevara (Niquero, 1970), significativo escritor, no solo de su provincia, sino de todo el país. A su Premio Iberoamericano Cucalambé 2007 con el libro Bitácora
de la tristeza, se sumó su segundo lauro internacional: el del concurso Latin Heritage Foundation, en Estados Unidos. Recientemente fue anunciada la aparición de su nuevo libro El arconte de todas las miserias en el sitio web Amazon.com

Besú, representante del Grupo Ala Décima en su provincia, ha escrito, con este poema, una reseña en diez versos de cada uno de los libros ganadores del Premio Iberoamericano Cucalambé, dedica el poema a sus autores, y nos lo regala con el acompañamiento de esta valoración suya sobre la lamentable situación actual del referido galardón:

Hermanazo, esta es mi visión sobre el efímero segmento iberoamericano de la décima escrita. Puedes hacer con ella lo que te plazca. Podría escribir profusamente sobre lo que siento en relación a la abulia y el desinterés que aniquilaron el Concurso Iberoamericano El Cucalambé, de la ESTROFA PATRIA, pero prefiero resumírtelo en esta oración lapidaria: Pienso que los que dejan morir impasibles las tradiciones, deberían ser declarados traidores a la cultura patria. Un abrazo de anaconda de tu hermano

Alexander



RUTA IBEROAMERICANA

Por Alexander Besú

Para Pedro Péglez, José Luis Serrano, María de las Nieves Morales, Alexis Díaz-Pimienta, Carlos Esquivel, Ronel González, Odalys Leyva, Irelia Pérez y Diusmel Machado.



Año 2000. Pasa un paria.
(Parece oriundo de Grecia).
Su imagen clásica, recia,
es la arcilla intermediaria

entre su voz milenaria
y su cultura latina.
Un Hades de parafina
se postra reverencioso

ante el lírico sollozo
que inmortalizó a Yazmina.



2001. Aquí se frustra
la paz de los hiperbóreos.
Los fantasmas incorpóreos
de Nietzsche y de Zaratustra

sirven un vino que lustra
el autoexamen feroz
de la fe. Y por esa voz

de lega parafernalia,
supimos de la dislalia
irreversible de Dios.



2002. Dios sigue grave,
enfermo de tanta injuria.

El ángel de la lujuria
vuela raso, como un ave

sucedánea. Hay una nave
de inofensiva apariencia
carenando la elocuencia
de sus discursos barrocos.
Bajan cuerdos. Suben locos
a festejar su incoherencia.



2003. Un Dèjá Vú
irreverente y siniestro.
Todo discurso ambidiestro
es sedición, es tabú.

Mano zurda, escribe tú,
pero doma tu venganza,

porque cualquier semejanza
o complot con la derecha
solo inspirará sospecha,
paranoia, desconfianza…



2004. Erudición
con fuego fatuo parnásico.
Cada personaje clásico

modula una imprecación.
La desmitificación
al centro de la ordalía.
Silencio de la abadía
pues si el cántaro se invierte,
vierte sus aromas, vierte
su espíritu, su poesía…



2005. Hay un naufragio
en cerveza marginal,
una violación textual,

traumática…, un bello adagio.
El autor consuma un plagio
contra sí mismo. Remeda

todo el asco que depreda
al suicida y al traidor.
La isla en peso es un temblor
después del toque de queda.



2006. Apologético
alegato de poiesis,
rhythmus, hybris, fysis
... Tesis

de atormentado teorético.
Misoneísta y hermético
redimensiona lo empírico,
y excluye del panegírico

toda pirotecnia pésima
que le diseñe a la décima
un atuendo seudo lírico.



2007. Hay un engaño,
un terrible desvarío.
Este año hay un vacío
imperdonable. Este año

se descubre un ermitaño
de silvestre sutileza.
Un ser con una confesa
liviandad. Un ser estulto.

Un ser que le rinde un culto
enfermizo a la tristeza.



2008. Huele a Roma,
a circo, a legión, a musa…
La autora, resuelta, cruza
el Rubicón del idioma
como una lúdica broma,
-lúdica e imperativa-.

Y si Cronos la derriba
con su inmutable rasguño,
la décima extiende el puño
con el pulgar hacia arriba.



2009. Un ancla late
su pátina levadiza,
mientras la sal cicatriza
lo que no pudo un quilate
de estopa y de calafate.

Los náuticos holocaustos
rocían a los infaustos
con angustia y alquitrán.
Es que los barcos se van
melancólicos y exhaustos.



2010. La despedida.
Salobre y doliente el beso,
(otros dicen que el regreso
duele más que la partida).
EXIT. USCITA. SALIDA.
¿Renegados o profetas?
Dos hálitos. Dos veletas.
Dos nostalgias. Dos rencores.

Dos patrias. Dos resplandores.
Dos alientos. Dos poetas.



2011. Un inaudito
murmullo, un dolor funesto.
Ya no hay modo (presupuesto)

de inmortalizar el mito.
En las ruinas de El Cornito
hay brotes de poca fe.
Los decimistas, de pie,
entonan, -voz tremebunda-
un réquiem por la segunda
muerte de El Cucalambé.





VEA EN NUESTROS ARCHIVOS:

Alexander Besú, Premio José Joaquín Palma
Premio internacional Latin Heritage Foundation
Besú y Gudín, hermanos en la Feria

Alexander Besú y sus Exhortaciones al caminante
De Bitácora de la tristeza, el poema Es hora
De ese libro, su poema Huevo de ángel
También, su poema Miren mis cicatrices
Enlaces con otros poemas de ese libro

En la sección Decimacontexto, un comentario sobre ese volumen: ¿No será que la tristeza…? Otros acercamientos a esa obra poética, mediante los siguientes enlaces, en el blog Álbum nocturno y en la antología on line Arte poética. Rostros y versos, ambos del poeta salvadoreño André Cruchaga. Otro galardón alcanzado por Alexander Besú fue el Premio Ala Décima en el XII concurso nacional de poesía Regino Pedroso, en el 2008, por su poema Narcisismo.

MÁS SOBRE ESTE AUTOR Y ACERCA DE OTROS ESCRITORES DECIMISTAS DE LA PROVINCIA, HACIENDO CLIC AQUÍ:
GRANMA