jueves, 20 de septiembre de 2018

Besú, premio humorístico en Argentina


Con Plegaria del yerno
 
Nuestro querido hermano poeta Alexander Besú Guevara comparte con todos nosotros este alegrón, que no pequeña alegría, como él dice:

Hermano Péglez, este premio lo recibí hace tres días. Se trata de un concurso internacional de poesía humorística en Argentina, y les envié las décimas Plegaria del yerno, que tú ya tienes en tu poder. Aquí podrás encontrar los links. Una pequeña alegría. No te lo había enviado antes porque estoy en plena crisis de sacrolumbagia, y casi no puedo caminar. Un abrazo de anaconda adolorida que no puede apretar a nadie.

Estimado Alexander Besú Guevara:
El Centro Cultural Kemkem, tiene el agrado de comunicarle que de acuerdo al fallo del jurado Internacional presidido por la poeta Adela Disteffano ha obtenido el quinto premio del I Certamen Internacional de poesía al Humorismo (…) y le pasamos la página que hemos creado al respecto (…):

PLEGARIA DEL YERNO

Virgen del Cobre, deidad:
escucha el ruego angustiado
de un hombre mortificado
por una malignidad.
Virgen de la Caridad,
tú que eres tan milagrosa,
con tu mano poderosa
regula, frena o retrasa
las visitas a mi casa
de la mamá de mi esposa.

Esa vieja es un dolor:
hizo un doctorado en brete,
es leyista, -sin bufete-,
y habla más que un locutor.
Lo ve todo en su visor:
negocios, concubinatos,
adulterios sin recatos;
discusiones de vecinas…,
porque es que tiene retinas
nocturnas, como los gatos.

Ante esta vieja soleta
llena de intrigas y acoso,
Fouché, -el genio tenebroso-,
es un niñito de teta.
Los genes de su rabieta
ni sanan ni se redimen.
Como a una estrella del crimen,
encerrarla es lo más lógico,
¡pero es que a ningún zoológico
le interesa este especímen!

Y es que ella es más venenosa
que un venenoso alacrán,
y es más pérfida y rufián
que una mantis religiosa.
Incluso es más peligrosa
que el áspid que la parió. 
Una cobra la mordió
en el tobillo una vez;
y dos minutos después
la pobre cobra murió.

¡Oh, Virgen!, y qué perverso
horario el de su visita:
siempre a la hora bendita
de la cena o el almuerzo.
Mi despensa, sin esfuerzo,
la muele, la desintegra.
Masticando es cinta negra
con su boca estrafalaria.
Ninguna especie de claria
engulle más que mi suegra.

Virgen de la Caridad,
te imploro: ven a ayudarme,
haz que yo pueda mudarme
a otro barrio, otra ciudad…
Y a mi suegra, (¡por piedad!),
dámele en compensación
salud, alimentación,
que mejore, que prospere...,
¡pero que nunca se entere
de mi nueva dirección!


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1 comentario:

nuriaesther dijo...

Enhorabuena Alexander ,muy buena tu poesía , te deseo exéxit en tu vida